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Como trabajar con los obstáculos

Por El Sakyong Jamgon Mipham Rinpoche

obstaculosCualquiera sea nuestro nivel de práctica, siempre habrá obstáculos. La palabra tibetana para obstáculo, parche, significa “lo que corta (detiene) nuestro progreso”. De hecho, algunas veces, mientras más estamos involucrados en la práctica, mayores serán los obstáculos. Si entendemos que los obstáculos son parte del camino espiritual, podemos aprender de ellos. Los obstáculos pueden ser mensajes. Necesitamos despertar y mirar lo que está sucediendo. En un nivel más hondo y profundo, podemos incluir los obstáculos en nuestro camino. Este es un enfoque más desafiante.

Hay obstáculos externos, internos y secretos. Un obstáculo externo es cualquier cosa del mundo externo que nos distrae de nuestro desarrollo como practicantes. Por ejemplo, estar muy ocupado se convierte en un obstáculo para practicar. Estando sumamente envuelto con nuestra familia puede impedirnos practicar. La entretención puede ser un obstáculo: un hobby que domina nuestra vida y de pronto ya no estamos practicando. En un nivel más sutil, si nuestra mente está continuamente buscando en qué entretenerse, eso es definitivamente un obstáculo.

Los obstáculos en el nivel interno tienen que ver con nuestra práctica. El más común es el concepto. La conceptualización puede manifestarse como una fijación en una idea particular, que comienza a sacarnos de nuestro camino. Otra manera en que se manifiesta es un nivel pesado de discursividad que nos impide focalizarnos en el objeto de meditación; cuando nuestra mente está vagando constantemente, nuestra energía se dispersa. Otro obstáculo interno es una emoción fuerte. Si estamos poseídos por la rabia, deseo de venganza, celos, ambición o el deseo, nuestro progreso puede dañarse.

mwoodsakyong-new-try-compressed-5x7Los obstáculos en el nivel secreto tienen que ver con la visión. Dudamos acerca del camino, nos falta confianza en el Dharma. Obviamente, si nuestra mente está cogida por la duda, es difícil practicar; incluso cuando meditemos no estaremos haciendo progresos. Si miramos nuestra práctica como algo secundario en nuestra actividad diaria, nuestro desarrollo espiritual se hace cada vez menos relevante. Entonces desaparece el camino dhármico y nuestro modo de vivir se hace mundano. Perdemos nuestro caballo de viento, nuestro humor y gozo. Teniendo certeza en la visión y despejando los obstáculos que se oponen a una visión correcta es el aspecto sagrado de trabajar con nosotros mismos.

En general, los obstáculos están conectados con el karma y las condiciones. Los obstáculos están asociados particularmente con el tipo de condiciones ambientales que nosotros establecemos. Estas están relacionadas a las tendencias habituales de cuerpo, palabra y mente, las cuales son kármicas. En relación a las acciones del cuerpo, el peor escenario es matar o causar daño a otros. En términos del habla, ser abusivo verbalmente también crea condiciones negativas. Los obstáculos a la mente ocurren cuando creamos un entorno mental dañino como por ejemplo siendo extremadamente codicioso o despreciativo de los demás. De estas acciones no virtuosas, tienden a florecer los obstáculos. Lo que decimos o hacemos crea una energía, una frecuencia que los atrae.

Cual es el antídoto a la creación de obstáculos? En cualquier nivel, el antídoto básico es la atención. Un practicante que fue chocado por un auto le preguntó a mi padre, el Vidyadhara Chögyam Trungpa Rinpoche, por qué le había ocurrido esto. El se imaginaba que era algo kármico en el pasado lo que había causado el accidente. Para su sorpresa, mi padre le dijo que simplemente había fallado en estar atento.

Es fácil estar atento en un nivel práctico, tal como mirar hacia los dos lados al cruzar la calle. Pero la atención se extiende a apreciar y observar nuestra vida. La aceleración es el enemigo de la atención; olvidamos mirar lo que está ocurriendo. Cuando somos arrogantes y altaneros, dando por garantizado los detalles de nuestro cuerpo, habla y mente, un obstáculo surge. Entonces nos preguntamos qué ocurrió. En cualquier nivel que estemos trabajando, necesitamos poner atención a nuestra vida y apreciarla.

flojoEl antídoto al obstáculo interno es practicar. En la quietud apacible usamos el momento presente como un punto de referencia para relacionarnos con nuestra mente y superar la discursividad. Volviendo nuestra mente a la respiración es cómo aprendemos a estar atentos y conscientes. Si nos sentimos obstruidos por emociones fuertes, tenemos dos opciones. Primero, si hemos desarrollado nuestra práctica al punto en que podemos sólo respirar y soltar la emoción, eso es lo que deberíamos hacer. La otra técnica es desmantelar la emoción, contemplándola. Comenzamos a investigar el sentimiento: “¿Por qué estoy celoso? ¿Qué me ha hecho sentir de esta manera?” Contemplando las razones que hicieron surgir las emociones negativas –y cómo creamos dolor, sufrimiento y ansiedad- podemos empezar a ponerlas de lado (que no nos interfieran). Esta técnica crea más atención y conciencia.

La flojera es un obstáculo tan importante que merece especial atención. Nos puede impedir de llegar a nuestro cojín de meditación. Se puede manifestar también como exceso de actividad –o, al otro lado del espectro- como desaliento. Una vez que nos sentamos a meditar, puede impedirnos el relacionarnos adecuadamente con la técnica de la práctica. Aunque ocurre en cualquier nivel, el obstáculo de la flojera siempre está conectado con nuestra visión. El antídoto a este obstáculo es la inspiración. Necesitamos comenzar nuevamente.

ist2_2577744_office_series_workaholicPara tener un comienzo fresco, no tenemos que pensar solamente hacia delante, tenemos que pensar hacia atrás. ¿Qué nos inspiró a practicar en primer lugar? ¿Qué significa ser un practicante? Recuperar nuestra inspiración puede significar también reconectarnos con nuestra bondad amorosa- bodhichitta- la mente de iluminación. Cuando nos conectamos con nuestra amabilidad y compasión, establecemos nuestro sentido de confianza en nuestra práctica de meditación. Como resultado, clarificamos nuestro objetivo y compromiso, lo que vence a la flojera. Entonces podemos tomar el antídoto a un nivel más profundo, simplemente dejando descansar nuestra mente en su naturaleza última

Trabajar con los obstáculos en un nivel externo, interno y secreto, nos provee un medio para aprender de ellos. Aplicando los antídotos, los usamos para profundizar nuestra práctica y progresar hacia la realización.

Con atención, conciencia y certeza en la visión, somos capaces de tener un propósito en nuestra práctica y ahondar nuestra confianza en el camino. Estas cualidades traen un sentido de felicidad y satisfacción a lo que estemos haciendo, lo que nos permite incluir todo en nuestra práctica- incluso nuestra familia y nuestro trabajo. Si somos capaces de sostener nuestra mente en la práctica, los aspectos más mundanos de nuestra vida ya no serán obstáculos.

Famosos practicantes han reclamado los obstáculos como su camino. Ese es un aspecto de la enseñanza de la loca sabiduría- disfrutar los desafíos y obstáculos. La mayoría de nosotros debemos trabajar primero en estabilizar nuestra mente antes de que podamos decir, “¡traigan obstáculos!” Necesitamos desarrollar el aprecio de nuestras experiencias y emociones antes de que podamos trascenderlas de esta manera.

Practicar regularmente, cultivar la paz y la bondad amorosa y renovar nuestra inspiración, son los elementos clave para trabajar con los obstáculos. Este enfoque paso a paso construye gradualmente la ecuanimidad. ¿Cuáles son los signos del progreso? Nuestro cuerpo, palabra y mente se hacen más amables. A veces somos capaces de afrontar dificultades sin quejarnos. Incluso podemos comenzar a acoger los obstáculos como una oportunidad para involucrarnos en la actividad virtuosa: paciencia, generosidad, disciplina, meditación, esfuerzo, y su factor de unión, prajna –conocimiento enraizado en ver las cosas como son. Con la práctica y un cambio de actitud, cualquiera sea lo que surja en nuestro camino –bueno o malo- tendrá menos poder para obstruir nuestro camino.

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La vida de Mipham El Grande (1846-1912)

MiphamElGrandeMipham Jamyang Gyatso (“Mipham el Grande”) nació en una familia aristocrática, en 1846, en Kham, Tibet oriental. Su nombre, Mipham Gyatso, significa “océano inconquistable”. Su padre era del clan Ju; su madre era del clan Mukpo. El clan Mukpo desciende del rey-guerrero Gesar de Ling. Su bisabuelo fue la emanación del Buda de la Medicina. Los miembros de ambos lados de su familia eran ricos y ministros influyentes de los reyes en Mongolia y Tibet.

A los doce años, Mipham se hizo monje novicio en el monasterio Sannga Chöling, donde desarrolló una reputación de ser un estudiante increíblemente dotado..A la edad de quince o dieciséis años, fue a un retiro, meditando sobre Mañjushri, cerca de un año. Después de eso, se dice que podía comprender todos los temas del dharma y las ciencias mundanas con poco estudio. Era capaz de entender cualquier tema después de recibir un simple lung explicatorio- transmisión por la lectura.

Cuando tenía diecisiete años, Mipham fue a Golok, el noreste de Tibet. Este desplazamiento fue el inicio de una vida de viajes para él. A la edad de dieciocho o diecinueve, fue en peregrinaje a Tibet central y visitó todos los lugares santos de Padmasambhava. Cuando fue a la región de Lhotrak Karchur, sus percepciones ordinarias se disolvieron y surgió en gran pureza.

En sus viajes, Mipham encontró a sus dos maestros raíz, Paltrul Rinpoche y Jamyang Khyentse Wangpo. Pasó una buena parte de ese periodo recibiendo enseñanzas y empoderamientos de éstos y otros maestros. Mucho de esto fue en la forma de transmisiones de lectura. En muchos casos, se le pidió dar la enseñanza de vuelta, con un comentario, debido a que tan pronto él la escuchaba, era más conocedor de ella que el maestro del cual la había recibido.

Uno de los eventos seminales de la vida de Mipham, fue ser reconocido y entronizado como la encarnación viviente de Mañjushri, el bodhisattva de la sabiduría. En esta ocasión, su maestro Khyentse Rinpoche hizo cuatro declaraciones, proclamando quien era Mipham Rinpoche y profetizando lo que ocurriría. La primera fue que la realización de Mipham Rinpoche era exactamente la misma que la del Buda Maitreya. La segunda era que su conocimiento y sabiduría eran el mismo que el de Mañjushri, quien sabe todo. La tercera era que su capacidad de razonamiento, lógica, debate y filosofía era suprema y completamente victoriosa, como la de Dharmakirti. La cuarta era que su fama se extendería a todo el mundo, y que el sería conocido por todos. Luego, Khyentse Rinpoche le ofreció a Mipham representaciones de cuerpo, palabra y mente y se los presentó junto con un sombrero de pandita.

Después de esa entronización, Mipahm fue mirado como el mismo Mañjushri. Sus maestros le pidieron que compusiera y escribiera la visión definitiva del linaje Nyingma, para beneficio de todos. El linaje Nyngma había tenido grandes meditantes y muchos rituales y ceremonias pero su visión no había sido claramente articulada de una manera sistemática. Los estudiantes estudiaban con maestros individuales y ellos a menudo iban donde maestros de otras escuelas –especialmente para estudiar los sutras.

De modo que Mipham Rinpoche se embarcó en escribir trabajos sobre el sutra, con claridad y autoridad – hinayana y mahayana- así como vajrayana, escribiendo extensivamente sobre dzokchen. En particular, validó y confirmó la continuidad de todas las etapas desde el hinayana hasta el dozkchen. Lo que él escribió le vino libremente. No tuvo que sentarse por horas, tratando de unir todo. Se dice que él meditaba todo el día y escribía libros brillantes durante la pausa del té. Al decir que en sus escritos no estaba sólo especificando la visión Nyingma sino, de hecho, la visión del budismo, provocó muchas reacciones. Era un maestro del debate.

Mipham fue como Leonardo da Vinci, en el sentido que fue sobresaliente en una variedad de temas. Escribió extensamente sobre ciencias, astrología, ingeniería y medicina. Escribió libros acerca de hacer adivinaciones, hacer nudos, fabricar crema anti-arrugas, fabricar incienso, hacer altares, aeroplanos y autos, curar enfermedades por medio de mantras y deshacer maleficios. Además, fue un maestro de arquería.

Mipham Rinpoche revitalizó el estudio del dharma y de Shambhala en los linajes Nyingma y Kagyu. Escribió comentarios, alabanzas, canciones y poesía, acerca de Shambhala y Gesar de Ling. Diseñó muchas de las banderas de oración que vemos en el Tibet. Inspiró la práctica del caballo de viento- la confianza en el Tigre León Garuda Dragón. Como muchas personas y maestros llegaron más y más a apreciar y entender sus enseñanzas, su fama creció.

Mipham llegó a ser uno de los lamas más famosos en todo Tibet. A pesar de su fama creciente, nunca estableció su propio monasterio o acumuló grandes posesiones. El se concentró en su práctica, enseñanzas y escritura. Atrajo a numerosos discípulos de todas las tradiciones, muchos de los cuales se convirtieron en cabezas de linaje. Aunque nunca se interesó en la política, algunos de sus estudiantes eran políticamente influyentes, de modo que él compuso incluso tratados sobre gobierno. En todas partes, era conocido como una emanación de Mañjushri, el bodhisattva de la sabiduría. Siendo ya anciano, Mipham escribió la sílaba semilla de Mañjushri, DHIH, en la lengua del niño Dilgo Khyentse Rinpoche (más tarde, maestro del Sakyong Mipham Rinpoche).

Mipham pasó una buena parte de su vida en retiro, incluyendo un periodo de trece años en el que se concentró en la deidad Mañjushri-Yamantaka. También dominó los yogas internos de las prácticas dzokchen de trekchö y thogyal.

Hay muchas historias acerca de los signos de realización de Mipham. Supuestamente, trocó montañas en polvo y venció a violentos bandidos. Una vez, cuando hubo el rumor de una invasión china, le dijo a su asistente, “Si voy a ser el general superior del destructor de los bárbaros, el Rey Rigden Airado con la Rueda de Acero, debería poder enfrentar esto. Veremos.” Después, el ejército chino fue incapaz de entrar en el área donde Mipham había dicho esto.

Uno de los últimos trabajos de Mipham fue una extensa transmisión explicatoria del Tantra Kalachakra, la enseñanza secreta de Shambhala. Antes de morir, dijo a sus estudiantes que ahora él estaba yendo a Shambhala. Murió en 1912.

Los trabajos de Mipham se han convertido en la base de estudio no sólo para el linaje Nyingma, sino también para el linaje Kagyu y otros. Mantienen una posición central en todos los monasterios Nyingma y en los colegios monásticos. Junto a Longchenpa, es considerado la fuente de la doctrina Nyingma. Es especialmente reverenciado en el Valle Ju y en todo Golok. Su fama se ha extendido a occidente, a medida que más y más personas están concientes de sus enseñanzas.

Estar presente en el cuerpo

Estar presente en el cuerpo (Parte I de “Los Cuatro Fundamentos del Estar Presente) por Chögyam Trungpa Rinpoche

“Estar presente en el cuerpo tiene que ver con intentar permanecer humanos, en vez de convertirnos en un animal, en una mosca o en un ser etéreo. Consiste simplemente en intentar permanecer como un ser humano, un ser humano corriente”. Estar presente en el cuerpo, el primer fundamento del estar presente, está relacionado con la necesidad de tener una sensación de ser, de estar ahí, una sensación de arraigo.

Para empezar tenemos cierto problema con qué es lo que entendemos como cuerpo. Nos sentamos en sillas o en el suelo; comemos; dormimos; nos vestimos con ropa. Pero el cuerpo con el que nos relacionamos al transitar por todas esas actividades es algo a examinar.

Según la tradición, el cuerpo que creemos tener es lo que se conoce como cuerpo psicosomático. En gran parte se basa en proyecciones y conceptos sobre el cuerpo. Este cuerpo psicosomático contrasta con el sentido de cuerpo de una persona iluminada, que se podría llamar cuerpo-cuerpo. Esta sensación de cuerpo carece de conceptos. Es simple y directo. Existe una relación directa con la tierra.

En lo que a nosotros se refiere, realmente no tenemos una relación con la tierra. Tenemos alguna relación con el cuerpo, pero es insegura y errática. Oscilamos entre el cuerpo y algo más, las fantasías, las ideas. Parece que ésa es la situación básica en la que vivimos. Incluso aunque el cuerpo psicosomático esté constituido por proyecciones sobre el cuerpo, esas proyecciones pueden hacer de esto algo muy sólido. Esperamos ciertas cosas respecto a la existencia de este cuerpo, por consiguiente tenemos que alimentarlo, entretenerlo, lavarlo. Gracias a este cuerpo psicosomático podemos experimentar una sensación de ser, de estar ahí.

Prestar atención al cuerpo, lleva esta actividad constante de la mente imitando al cuerpo a la práctica de la meditación. La práctica de la meditación tiene que tener en cuenta que la mente se configura constantemente en una simulación del cuerpo. En consecuencia, desde tiempos de Buda, se recomienda y practica la meditación sentada, y se ha demostrado que es la mejor manera de lidiar con esta situación. La técnica básica de la meditación es trabajar con la respiración. Uno se identifica con la respiración, concretamente con la espiración. La inspiración es sólo una brecha, un espacio. Uno sólo se queda esperando durante la inspiración. De modo que uno espira y luego disuelve y entonces hay un espacio. Espirar. . . disolver . . . espacio. De esa manera se puede producir constantemente una apertura, una expansión.

Prestar atención juega un papel muy importante en esta técnica. En este caso, prestar atención significa que, cuando uno se sienta y medita, uno realmente se sienta. Uno realmente se sienta en lo que respecta al cuerpo psicosomático. Uno siente el suelo, el cuerpo, la respiración, la temperatura. Uno no intenta concretamente observar y rastrear todo lo que está ocurriendo. Uno no intenta formalizar la situación de estar sentado y convertirla en una cierta actividad especial que uno está realizando. Uno simplemente se sienta.

Y entonces uno empieza a sentir que hay cierto sentido de arraigo. No se trata concretamente de una consecuencia deliberada sino que se trata más de la fuerza del hecho de estar ahí. De modo que uno se sienta. Y respira, Uno se sienta y respira. A veces uno piensa pero todavía piensa en pensamientos de estar sentado. El cuerpo psicosomático está sentado, de manera que los pensamientos tienen el fondo plano. Prestar atención al cuerpo se relaciona con la tierra. Es una apertura que tiene una base, un fundamento. Una cualidad expandida de darse cuenta se desarrolla a través del prestar atención al cuerpo, una sentido de estar asentado y, por lo tanto, de poder afrontar la apertura.

Aceptar este estar presente exige una gran dosis de confianza. Probablemente el meditador principiante no será capaz de quedarse simplemente ahí sino que sentirá la necesidad de un cambio. Recuerdo a alguien que acababa de terminar un retiro y me dijo cómo se había sentado y había sentido su cuerpo y se había sentido arraigada, centrada. Pero luego pensó inmediatamente que debería estar hacienda algo distinto. Y empezó a contarme cómo se “había encontrado” el libro conveniente en la mano y había empezado a leer. A partir de ese momento uno carece ya de base sólida. Le empiezan a crecer alitas a nuestra mente. Prestar atención al cuerpo tiene que ver con intentar permanecer humanos, en vez de convertirnos en un animal o volar o convertirnos en un ser etéreo. Consiste simplemente en intentar permanecer como un ser humano, un ser humano corriente.

El punto de partida básico para esto es la solidez, el arraigo. Cuando uno se sienta, uno realmente se sienta. Hasta los pensamientos flotantes empiezan a sentarse en sus posaderas. No hay problemas concretos. Uno tiene una sensación de solidez y arraigo y, al mismo tiempo, una sensación de estar.

Sin este particular fundamento del estar presente, el resto de la práctica de meditación puede ser bastante fluctuante y oscilante, intentando esto o aquello. Uno puede estar constantemente de puntillas en la superficie del universo sin plantar el pie realmente en ningún sitio. Uno puede convertirse en un eterno autoestopista . De modo que con esta primera técnica uno desarrolla cierta solidez básica. Al estar presente en el cuerpo hay una cierta sensación de haber llegado a casa.

Nota de la Traducción: En esta ocasión hemos traducido Mindfulness como “Estar presente” en algunos casos y como “prestar atención” en otros entendiendo que el concepto origenal incluye ambos sentidos. Desde esa segunda acepción el título del presente artículo quedaría como Prestar atención al cuerpo (Parte I de “Los Cuatro Fundamentos del prestar Atención)”.

El criterio base ha sido la consideración de que esta última traducción pierde el sentido vital del texto original. Consideramos que el texto no habla de lo que fundamenta la atención sino de los fundamentos de un vivir en el momento presente en la cotidianeidad de nuestro devenir.

Versión Original en Inglés:

Mindfulness of Body

“Mindfulness of body has to do with trying to remain human, rather than becoming an animal or fly or etheric being. It means just trying to remain a human being, an ordinary human being.” Mindfulness of body, the first foundation of mindfulness, is connected with the need for a sense of being, a sense of groundedness.

To begin with, there is some problem about what we understand by body. We sit on chairs or on the ground; we eat; we sleep; we wear clothes. But the body we relate with in going through these activities is questionable.

According to the tradition, the body we think we have is what is known as psychosomatic body. It is largely based on projections and concepts of body. This psychosomatic body contrasts with the enlightened person’s sense of body, which might be called body-body. This sense of body is free from conceptualizations. It is just simple and straightforward. There is a direct relationship with the earth.

As for us, we do not actually have a relationship with the earth. We have some relationship with body, but it is very uncertain and erratic. We flicker back and forth between body and something else-fantasies, ideas. That seems to be our basic situation. Even though the psychosomatic body is constituted by projections of body, it can be quite solid in terms of those projections. We have expectations concerning the existence of this body, therefore we have to refuel it, entertain it, wash it. Through this psychosomatic body we are able to experience a sense of being.

Mindfulness of body brings this all-pervasive mind-imitating-body activity into the practice of meditation. The practice of meditation has to take into account that mind continually shapes itself into bodylike attitudes. Consequently, since the time of Buddha, sitting meditation has been recommended and practiced, and it has proved to be the best way of dealing with this situation. The basic technique that goes with sitting meditation is working with the breath. You identify with the breath, particularly with the out-breath. The in breath is just a gap, a space. During the in-breath you just wait. So you breathe out and then you dissolve and then there is a gap. Breathe out . . . dissolve . . . gap. An openness, an expansion, can take place constantly that way.

Mindfulness plays a very important role in this technique. In this case, mindfulness means that when you sit and meditate, you actually do sit. You actually do sit as far as the psychosomatic body is concerned. You feel the ground, body, breath, temperature. You don’t try specifically to watch and keep track of what is going on. You don’t try to formalize the sitting situation and make it into some special activity that you are performing. You just sit.

And then you begin to feel that there is some sense of groundedness. This is not particularly a product of being deliberate, but it is more the force of the actual fact of being there. So you sit. And you sit. And you breathe. And you sit and you breathe. Sometimes you think, but still you are thinking sitting thoughts. The psychosomatic body is sitting, so your thoughts have a flat bottom. Mindfulness of body is connected with the earth. It is an openness that has a base, a foundation. A quality of expansive awareness develops through mindfulness of body-a sense of being settled and of therefore being able to afford to open out.

Going along with this mindfulness requires a great deal of trust. Probably the beginning meditator will not be able simply to rest there, but will feel the need for a change. I remember someone who had just finished a retreat telling me how she had sat and felt her body and felt grounded. But then she had thought immediately how she should be doing something else. And she went on to tell me how the right book had “just jumped” into her lap, and she had started to read. At that point one doesn’t have a solid base anymore. One’s mind is beginning to grow little wings. Mindfulness of body has to do with trying to remain human, rather than becoming an animal or fly or etheric being. It means just trying to remain a human being, an ordinary human being.

The basic starting point for this is solidness, grounded-ness. When you sit, you actually sit. Even your floating thoughts begin to sit on their own bottoms. There are no particular problems. You have a sense of solidness and groundedness, and, at the same time, a sense of being.

Without this particular foundation of mindfulness, the rest of your meditation practice could be very airy-fairy-vacillating back and forth, trying this and trying that. You could be constantly tiptoeing on the surface of the universe, not actually getting a foothold anywhere. You could become an eternal hitchhiker. So with this first technique you develop some basic solidness. In mindfulness of body, there is a sense of finding some home ground.

Trabajando con la depresión matutina

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“En la tradición de Shambhala, decimos que la valentía viene del darse cuenta del miedo. Del mismo modo, cuando experimentas depresión matutina, es posible animarse. Esa situación es genuina y es bastante trabajable. Desde la depresión matutina y el terror que produce, podemos pasar inmediatamente a la bondad fundamental. Aprendemos a rechazar el terror a la depresión matutina y a pasar en el acto, a la bondad fundamental”

Capítulo extraído de Libro “Great Eastern Sun. The wisdom of Shambhala” (El Sol del Gran Este. La sabiduría de Shambhala) de Chögyam Trungpa Rinpoche, publicado en 1999 por Shambhala Boston London, páginas 26 a 36.

Traducido al español por el Comité de Traducciones del Centro Shambhala de Santiago.

Todo el proceso del aprendizaje Shambhala está conectado con el cómo manifestar de modo que podamos actuar sin engaño. Tenemos que empezar por el comienzo, llevarlo hacia la cima, por así decirlo, o comenzar desde la base hacia arriba. Se te invita a que te unas a nosotros. Como dicen, la caridad empieza por casa.

Hay muchos problemas internacionales, y en el mundo entero, el caos aparece en todo momento; lo que obviamente dista de la expresión de una sociedad despierta. En el pasado, diversas disciplinas o creencias, tales como el cristianismo, el judaísmo, el hinduismo, el Islam y el budismo, tuvieron gran dignidad. Hubo entre los antiguos, personas extraordinariamente sensatas que trabajaron para hacer que el mundo valiera la pena y su sabiduría se transmitió de generación en generación. Sin embargo, ha habido un problema de corrupción. El mundo ha sido seducido por el materialismo físico, tanto como por el psicológico, ¡y para qué hablar del materialismo espiritual! El mundo está poniéndose amargo. Nuestras medidas pueden parecer pequeñas en este momento, pero estamos tratando de endulzar el mundo. A la larga, anhelamos ofrecer algo que vaya más allá del gesto simbólico. Deseamos hacer una contribución efectiva al desarrollo de la sociedad iluminada. Eso comienza aquí mismo.

primordialdotEl punto primordial siempre está presente, es esa chispa de bondad que existe incluso antes de que pienses. Nos lo merecemos. Todos tenemos, incondicionalmente, esa posibilidad de alegría, la que no está conectada únicamente con el dolor o con el placer. Posees la capacidad de que en un segundo, sientas lo qué debes hacer. No es el resultado de tu educación; no es algo científico o lógico; simplemente captas el mensaje; luego actúas: sólo lo haces. Esa cualidad humana básica de abrirse repentinamente es la mejor parte del instinto humano. Sabes qué hacer, instantáneamente, al momento: es algo fantástico. Lo denominamos el punto o bondad fundamental e instinto incondicional. Cuando experimentas el instinto verdadero, no piensas: sólo lo sientes, al momento. La confianza básica consiste en saber que existe algo así como una chispa de bondad fundamental. Y aunque te encuentres en la peor de las peores circunstancias, aún así, esta bondad efectivamente existe.

De la confianza viene la renuncia. Renuncia es tradicionalmente un término para rechazar o abandonar algo. Pero en el uso shambhaliano, el término renuncia no significa abandonar algo como el alcohol o los cigarrillos o el sexo. La renuncia, desde esta perspectiva, está conectada con saber, o con un sentido general de discriminación. Discriminación, desde el punto de vista del diccionario, podría significar el botar algo malo y recoger algo bueno. Pero en el mundo de Shambhala, la discriminación significa ver o pensar con claridad. A lo que se reduce es a la precisión. Todo lo que no sea preciso se rechaza. Cuando hablamos del modo de vida shambhaliano o acerca de sincronizar mente y cuerpo en su conjunto, todos esos puntos están conectados con el cómo estar ahí, cómo ser precisos. A través de la disciplina y del entrenamiento, el cuerpo y la mente pueden ir embelleciéndose. Renuncia no significa que desarrolles una actitud ganadora y que critiques o rechaces a otras personas que no han practicado. Simplemente nos enorgullecemos de nuestra propia vida, de nuestra propia existencia, de nuestra chispa, brillo, intrepidez y condición de guerrero. El gozo de la bondad fundamental es la clave para todo eso.

trazopersona2Después de experimentar ese primer punto, ¿cuál es el siguiente? Lo que viene en seguida es el aprecio de ese primer buen pensamiento, al que se le llama pincelada. Saliendo del primer punto, viene el manejo del pincel, tal como cuando realmente tocas el papel con pincel y tinta. Primero, tocas el fundamento, el lienzo o papel, luego creas un trazo, una caligrafía o una pintura. El trazo de la bondad está conectado con el segundo pensamiento. Desde el primer pensamiento -el punto-, extiendes el segundo pensamiento, que surge de la gentileza. No estás tratando de luchar con tu propio mundo o de destruir algo ni estás tratando de ganar algo en términos personales. Éste es sólo el primer destello, luego surge una sensación de continuar eso.

Si eres una persona auténtica y veraz contigo misma, a medida que realizas tu pincelada, comienzas a darte cuenta de lo que es bueno y de lo que es malo para ti. Aquí nos estamos refiriendo al trabajar más profundamente con nuestro instinto básico de seres humanos, más que a operar a un nivel puramente materialista, científico o analítico. Sin embargo, no estamos diciendo que los seres humanos sean animales que necesitan ser convertidos en seres humanos. Ésa no es la idea de una sociedad iluminada. Más bien, estamos diciendo que eres tú mismo o tú misma quien está a cargo de tu existencia como ser humano y que puedes trabajar con lo que tienes. Puedes desarrollar ese sentido de instinto básico, que es puro y absolutamente inmaculado. Habrá obstáculos, preguntas, críticas, disyuntivas morales y éticas, pero puedes vencer esos obstáculos al actuar como un ser humano verdadero, que está destinado a ser bueno. Ya eres una persona digna y capaz, así es que, ¿por qué no lo haces? De eso se trata.

vasoaguaEl punto de partida, ese primer deleite, ese punto, podría ser cualquier experiencia que hayas vivido. Imagina que tienes una sed tremenda y se te ofrece un vaso de agua helada. El primer pensamiento o el punto, ocurre cuando sostienes el vaso de agua y estás a punto de beber, sabiendo que eso es lo auténtico, lo que mitigará tu sed. Entonces, con el vaso en la mano, acercas el brazo a tu boca, inclinas tu cuello, elevas el vaso y comienzas a beber. Con esta idea, la conexión, el primer deleite, el trazo consiste en que estás disfrutando de esa bondad fundamental. Por sorprendente que sea, cuando tienes mucha sed, mientras bebes un vaso de agua, tu mente está casi absolutamente sin ansiedad. Lo puedes probar tú mismo. Mientras estás bebiendo un vaso de agua no tienes pensamientos. Estás simplemente sincronizando la mente y el cuerpo, en su totalidad, al beber ese agradable y fresco vaso de agua. Ésa es la noción de la pincelada.

La pincelada es la suavidad que acompaña el aprecio por la bondad fundamental. Funciona de esa manera, como todo en la vida. La analogía más cercana que se me ocurre en este momento, es la bondad fundamental general al beber un vaso de agua helada. Quizás no sea la estación del año para decir esto, pero, estoy seguro, se lo pueden imaginar. Tienen una idea y luego continúan con ella. Cuando te involucras en ese proceso, casi no hay pensamiento. El gozo de la bondad. Bondad con la que no le causas dolor a nadie ni estás siendo indulgente contigo tampoco.

depresionVeamos ahora la segunda parte de la renuncia, ésta podría ser ligeramente dolorosa. Es una sensación de postergación, acompañada de una sensación de tristeza, hacia lo que se conoce como el mundo del sol poniente. En ese mundo no hay visión eterna, ninguna visión de futuro; y tu visión está simplemente conectada con la muerte y con el término de las cosas. Todo se oscurece. La oscuridad absoluta está a punto de llegar y ni siquiera podemos vernos unos a otros en esa profunda oscuridad sin sol. El sol poniente es la noción de depresión eterna. A veces, cuando te deprimes, cuando te sientes mal, sin ninguna razón, despiertas por la mañana y te sientes inútil, terrible. Podemos recurrir a nuestras experiencias para justificar esa sensación: me siento mal porque no tengo dinero; me siento mal, porque no tengo amigos; me siento mal, porque algo ha fallado en mi vida; me siento mal, porque no estoy a la altura del desafío de esta tarde, despedir a alguien del trabajo; me siento mal, porque me dejó mi marido.

En realidad, nuestra depresión matutina, no tiene absolutamente ninguna lógica; es la maldición del sol poniente. Sin saber cómo ni por qué, ya no te se sientes tan bien. Después, esgrimes todo tipo de explicaciones lógicas de por qué estás deprimido o deprimida. Hay una sensación de muerte. Para algunas personas esta sensación es invasiva y de atenaza más y más profundamente, llevándolas a una mentalidad suicida. El otro enfoque es reemplazar o reprimir tu depresión haciendo algo muy loco o irresponsable. Todos conocemos esta depresión fundamental.

Hacemos toda clase de cosas para evitar la depresión: como esperar en casa, cada mañana la llegada del periódico, o incluso ver Plaza Sésamo (Famoso programa infantil de los 70-80, de gran éxito en EEUU y Latinoamérica) con nuestros hijas e hijos o sin nuestros hijas e hijos. Hay montones de ayudas para olvidar la depresión, y se gastan miles de millones de dólares en esos intentos para conseguir ser personas más felices. En Inglaterra, a mucha gente le gusta llevarse el té a sus cuartos de baño, lo beben y se dan un largo baño de tina. Muchos de nosotros recurrimos a las revistas y a la comida para animarnos. Llamamos a un amigo o a una amiga para juntarnos, con la esperanza de mitigar nuestra depresión matutina, con la expectativa de conversar con alguien y arreglar una cita para almorzar. Pero ¿qué hay de la tarde? ¡Eso todavía no le hemos abordado!

maletaEs posible que quieras hacer planes por adelantado, sabiendo que quizás todos los días, al despertar, podrías deprimirte. Así es como planificas unas vacaciones para ir a esquiar, hacer surf o nadar. Necesitas tomarte unos días libres, libres de qué, eso nunca lo sabes, pero planificas el tiempo libre, diciéndote que lo pasarás bien aquí y allá. Tratas de mantener las cosas organizadas, incluso con unos pocos días de anticipación para evitar tu depresión de las mañanas. Durante tres semanas vas a ir aquí , aquí y allá, y vas a hacer esto y esto y esto otro. Te dices que no deberías deprimirte, porque hasta puedes disfrutar por adelantado lo que has planeado. De esta manera puedes seguir casi indefinidamente haciendo lo mismo.

Ésa es la idea básica del sol poniente. Se construyen hoteles para promocionarla y líneas aéreas para contenerla. Todo funciona para ayudarnos a olvidar nuestra depresión de las mañanas. Desde el punto de vista de la bondad fundamental, somos capaces de generar nuestra dignidad y bondad personales. Por lo tanto, ceder a esa mentalidad de sol poniente resulta patético y bastante triste, muy triste. Y va a hacer cada vez más triste, a medida que el tiempo pase, a menos que hagamos algo distinto que sea pertinente. Sin lugar a dudas, al mundo moderno se le ocurrirán ayudas adicionales y más sofisticadas para evadirse completamente de cualquier realidad de depresión y para garantizarnos un mundo de sol poniente en un millón por ciento. La alternativa consiste en que, habiendo experimentado el gozo de la bondad fundamental y la tristeza del mundo del sol poniente, cultivemos la renuncia real, consistente en saber qué aceptar y qué rechazar.

paredAhora, necesitamos entender otro punto de referencia, el de las tendencias habituales. Me gustaría dejar muy en claro que no estoy diciendo que nos encontramos atrapados en nuestras tendencias habituales. Cuando se es cariñoso con un perro, él siempre moverá la cola. Del mismo modo, si le decimos “hola” a alguien, él o ella, automáticamente nos sonreirá. Pero estos son reflejos más que tendencias habituales. Las tendencias habituales a las que me estoy refiriendo aquí, son las tendencias de nivel medio, las que definitivamente pueden superarse. Ya sea según la sabiduría del Buddha o según la sabiduría de Shambhala, somos básicamente buenas personas, poseemos lo que se conoce como bondad fundamental. Entonces, desarrollamos una serie de trucos y ocupaciones innecesarias. Desarrollamos truquillos para escudarnos y ocultar nuestra vergüenza o nuestro dolor o nuestra desnudez. Ésas, sí que son tendencias habituales, pero no son fundamentales. Simplemente son tendencias habituales temporales. Es como si tuvieras un edificio con bonitas, blancas y suaves paredes estucadas. Si no soportas las paredes blancas sin adornos, podrías decidir cubrirlas con un papel mural colorido para alegrarlas. Las tendencias habituales de las que hablamos aquí son como el papel mural que pusiste, pero puede quitarse. El papel no se incrusta en la pared; no echa raíces profundas en la pared. Es una capa superficial de cierto tipo, llamada “tendencias habituales” a las que, definitivamente, debe renunciarse.

Al ver la bondad fundamental en sí mismo, en sí misma y ver la tristeza que nos ofrece el sol poniente, estamos en condiciones de hacer algún tipo de sacrificio. Podemos sacar el papel mural, sacar ese enchapado. El aspecto negativo de la renuncia, por así decirlo, es lo que rechazas o evitas. En este caso, estás rechazando la auto indulgencia, la simple auto complacencia. Si la rechazas, tienes una pared estucada limpia y blanca. Lo que aceptas, en el lado positivo, es el cultivo de la auténtica condición de guerrero. En la tradición de Shambhala, decimos que la valentía viene del darse cuenta del miedo. Del mismo modo, cuando experimentas depresión matutina, es posible animarse. Esa situación es genuina y es bastante trabajable. Desde la depresión matutina y el terror que produce, podemos pasar inmediatamente a la bondad fundamental. Aprendemos a rechazar el terror a la depresión matutina y a pasar en el acto, a la bondad fundamental.

pasoEl resultado es que tienes una mejor relación con tu pareja, tu cocina está más limpia, tu agenda diaria se cumple a tiempo; y todo ello porque no tienes una lucha tremenda, incluso en lo más pequeño, en lo más mundano. Podrían pensar, ustedes, que esto es simplemente un concepto de felicidad tipo “Querida Abby” (N del T: Título de una columna periodística estadounidense en la que los lectores piden consejos) pero de hecho, estamos hablando de cómo desarrollar una sociedad iluminada. La sociedad iluminada comienza a nivel del lavaplatos, a nivel del dormitorio. De otro modo, no hay sociedad iluminada y todo es un engaño. De modo que la auténtica renuncia es saber qué aceptar y qué rechazar, y cómo salir y valorar la depresión como si fuera una escalera. Cuando colocas tu pie sobre el primer peldaño de esta frágil escalera, te preguntas si te va a sostener. Podrías caer. Pero a medida que llegas al tercer, cuarto y quinto peldaños, te das cuenta que, aunque sea tambaleante, te va a llevar hacia arriba, que el viaje vale la pena.

De esta manera puedes comenzar a trabajar con la depresión matutina incial. Primero, te preguntas si puedes o no trabajar con ella, pero una vez que has subido al menos cinco peldaños o tienes cinco pensamientos –que son extraordinariamente rápidos, de manera natural, de manera natural pensamos también, con la misma rapidez, en nuestra propia seguridad–, entonces, te das cuenta de que tu depresión matutina está bien. Puedes trabajar con ella, puedes caminar sobre ella y te llevará a la bondad fundamental. Ascender por la escalera de tu depresión matutina es la noción de la pincelada. El punto corresponde a poner el pie sobre el primer peldaño de la escalera, que es tambaleante; entonces te interrogas… luego sigues y está bien.

caminarDeberías tener un sentido de auto respeto y auto bienestar a lo largo de tu vida. Cuando caminas por la calle, no te apures. Simplemente haz un paseo agradable. Sé tu mismo, apréciate. Valora incluso tus pensamientos subconscientes. Aprecia que eres un ser humano completo. Tus brazos y tus piernas y tu cabeza no están volando en todas direcciones a causa de tus pensamientos agitados, sino que sigues siendo como un buen ser humano con tus zapatos y tu corte de pelo, quizás llevando anteojos, una corbata y chaqueta, caminando sobre la buena tierra, sobre la buena calle. Haz simplemente eso, sólo camina amablemente. Sólo hazlo. Entonces, comenzarás a sentir que estás haciendo tu trabajo real. No es siquiera un trabajo, sino que en realidad estás siendo lo que deberías ser. Después de eso, puedes aprender a comer apropiadamente, a beber apropiadamente, incluso a orinar de manera apropiada. Todo surge de esa sensación básica de ser y de sanidad. Eres de una pieza cohesionada y no un ser inconexo. Ésta es una experiencia muy común y corriente, ocurre a toda la gente constantemente, pero no la consideran como una buena señal; te limitas a pensar : “¡Oh!, olvídalo”. De acuerdo con las enseñanzas budistas, las personas siempre tienen en sí mismas ese destello de naturaleza búdica, pero no lo reconocen. Esto es lo mismo.

La sabiduría de Shambhala no es producto de un accidente. No es que alguien simplemente parezca estar haciendo lo correcto y que ahora les estamos confiando a ustedes su mensaje. Más bien, esta sabiduría tiene patrimonio y antecedentes muy valiosos. Se remonta a varios miles de años de tradición básica, desde una sociedad de gente iluminada, de grandes guerreros del pasado. Esta tradición proviene de personas de orientación shambhaliana que lo han logrado; a su vez, han sido extraordinariamente amables al permitirnos usar su sabiduría y permitirnos practicar de esta manera.

Podemos encontrar esta sabiduría incluso en medio de la peor de la peor de las situaciones . Las políticas y normas en Sudáfrica fueron terriblemente problemáticas durante muchos años. No obstante, Sudáfrica,acuñó el Krugerrand, una excelente moneda de oro. En toda situación, siempre hay cierta dignidad, cierto elemento como el oro. En este momento, el Tíbet, como país ha desaparecido. Los chinos ocuparon mi país y están torturando a mi gente. Es bastante horrendo, todo es tan malo como en Sudáfrica. Los tibetanos fuimos incapaces de evitar esa situación. Sin embrago, la sabiduría tibetana ha escapado. Ha sido llevada fuera del Tíbet. Tiene algo que decir, algo que ofrecer. Nos da dignidad como tibetanos.

Por otro lado, a pesar de que Occidente posee una tecnología tremenda, ésta viene acompañada de una enorme arrogancia. Aunque eres capaz de aterrizar en la luna, la tecnología en sí misma no es la gracia salvadora. Deberíamos apreciar las tradiciones de sabiduría básica que se han preservado. Es absolutamente maravilloso tener respeto por la sabiduría. No estás recibiendo la sabiduría de Shambhala porque te has ganado la lotería. Has llegado a esta tradición con un interés y un respeto auténticos. Esto, de ningún modo, es algo fortuito. No es por casualidad que tengas el número premiado y por eso estás aquí. No eres un ser subhumano que deambula en un paraíso perdido, tratando encontrar respuestas a tus preguntas, ni espera encontrarse súbitamente con la manera correcta de hacer las cosas.

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El aprendizaje de Shambhala está dirigido a educarte para ser una persona honesta, una persona genuina, no un impostor. La práctica de meditación sentada es el vehículo principal para lograrlo, de modo que me gustaría reiterar la importancia de la práctica. Cuando practicas, tomas tu asiento y tienes una noción de la respiración, sin cuestionarte ni desmoronarte en la mitad del proceso. Sólo dejas fluir la respiración. Estás sentado sobre la Tierra. Esta Tierra te merece y tú mereces esta Tierra. Éste es un punto muy importante. El concepto básico de unir el Cielo y la Tierra es que estas allí, de manera plena, personal, y auténtica.

Al practicar de esta manera, experimentamos las enseñanzas de Shambhala muy directamente. Nuestro aprecio por las enseñanzas conlleva un aprecio natural hacia el maestro. Debido al respeto por la sabiduría, podemos apreciar a su portavoz, el mayor. Mayor en este caso no se refiere a alguien que sea cronológicamente de más edad. Más bien, es alguien que ha trabajado, practicado y evaluado la sabiduría de Shambhala. Es alguien que ha sido capaz de sobrevivir en el mundo del sol poniente. De hecho, este tipo de persona es capaz de brillar y proyectar un buen mensaje que tendrá una influencia en los demás. Es bastante notable que tenga la disposición de compartir su compasión y su ilimitada bondad con otras personas. Esas personas existen, y este linaje, esta tradición guerrera, es digna de respeto.

A menudo pensamos que podemos comprar sabiduría. La gente ha gastado muchísimo dinero tratando de hacerlo, pero son incapaces de lograr algo. Es muy importante darse cuenta de que la sabiduría no puede ser comprada ni vendida, sino que tiene que ser practicada personalmente. Sólo entonces empezamos a comprender el valor de la sabiduría: no tiene precio.

Traducción al español del Comité de Traducciones del Centro Shambhala de Santiago de Chile del libro “The Great Eastern Sun, the Wisdom of Shambhala” por Chögyam Trungpa, editado por Carolyn Gimian. © 2000 de Diana J. Mukpo.
El capítulo se publicó en inglés en la revista Shambhala Sun, septiembre de 1999, Halifax, www.shambhalasun.com
Se reproduce gracias a Shambhala Publications, Inc., Boston, www.shambhala.com

¿Qué es la meditación?

La meditación se basa en la premisa de que el estado natural de la mente es tranquilo y claro. Proporciona una forma de entrenar la mente para asentarla en este estado. La primera razón para meditar puede ser que queremos liberarnos un poco de la mente agitada que tenemos. Queremos descubrir la bondad fundamental de nuestra mente.

Para hacerlo el primer requisito es ralentizar y experimentar la mente tal como es. A través de este proceso, empezamos a saber cómo funciona la mente. Vemos que dondequiera que la mente se fije (en la ira, en el deseo, en la envidia o en la paz) ahí también moramos nosotros. Empezamos a ver que podemos elegir en esta cuestión: no tenemos que actuar al ritmo de cada pensamiento. Podemos morar pacíficamente. La meditación es una manera de ralentizar y ver cómo funciona nuestra mente.

La mente sin entrenar es débil e inflexible. Vive en una zona cómoda. Cuando se intenta variar el límite de esa zona, reacciona convirténdose en más rígida. En cambio, la mente entrenada es fuerte, flexible, y trabajable. Como puede ir más allá de la zona cómoda, suele responder, no reaccionar ante los retos. A través de la práctica de meditación de shamatha (morada pacífica), podemos entrenar la mente para que sea flexible y esté sintonizada con lo que ocurre ahora. Podemos aplicar este aspecto trabajable de la mente a todos los aspectos de la vida, incluido nuestro trabajo, nuestras relaciones y nuestra senda espiritual. De modo que otra razón para meditar consiste en desarrollar una mente fuerte y sutil con la que podamos trabajar.

Es fácil asociar meditación y espiritualidad porque cuando experimentamos un momento de ese morar pacíficamente, parece que alcanzamos más. La mente ya no fluctúa, pensando en un millón de cosas. Sale el sol o nos llega una brisa maravillosa, y de pronto sentimos la brisa y estamos completamente sintonizados. Pensamos “¡esto es una verdadera experiencia espiritual! ¡Es una experiencia religiosa! Merece un poema, por lo menos, o escribir una carta a mi casa”. Y todo lo que está pasando es que durante un instante estamos sintonizados con la mente. Nuestra mente está presente y es armónica. Antes, estábamos tan ocupados y asombrados que ni siquiera notábamos la brisa. Nuestra mente ni siquiera estaba lo suficientemente quieta como para ver la salida del del sol, que tarde dos minutos y medio. Ahora podemos mantenerla el tiempo suficiente para reconocer y valorar lo que nos rodea. Ahora estamos aquí realmente. Esto no tiene nada que ver con la religión ni con una senda espiritual. Tiene todo que ver con ser simplemente humano.

¿Qué es “la mente”? (por Sakyong Mipham Rinpoche)

“A través de la meditación empezamos a entender qué es la mente. Poco a poco, vamos develando su verdadera naturaleza: su claridad, su capacidad de conocer y su objetividad.”

Sakyong Mipham Rinpoche

¿Cuál es la naturaleza de lo que sentimos que es la mente?

De acuerdo con la sabiduría budista, decimos que la mente es clara, que conoce y que es objetiva.

En primer lugar, decimos que la mente es objetiva.La mente es algo neutro que nos permite conocer lo que percibimos y que adopta la forma de lo que proyectamos en ella. Cuando la mente está tranquila, vemos que surgen emociones como el amor, la compasión y la comprensión. Por lo general, éstas emociones, al contrario de las negativas, están más en armonía con la naturaleza básica de la mente.

Evidentemente, la mente no es un objeto físico, ya que no tiene forma. Se podría decir que es traslúcida y capaz de penetrarlo todo. No hay nada que se lo impida.

¿Qué quiere decir que la mente puede efectivamente penetrar las formas?

Significa, por ejemplo, que si estamos muy enojados o ansiosos, o nos sentimos soberbios y orgullos, creemos que somos esa emoción. Cuando estamos sentados meditando y de pronto nos surge un pensamiento que nos hace enojarnos, sentimos que la rabia nos domina, casi como algo físico. La mente se empapa de esta emoción y se densifica. Por eso, se podría decir que la emoción cambia el formato de la mente. Como la mente no tiene una inclinación determinada, adquiere la forma de esa emoción. Con el paso del tiempo, lo que pasa es que la mente se sobrecarga con todas estas emociones y con los patrones que adoptamos.

Por eso es tan útil e importante comprender su verdadera naturaleza. Eso nos puede dar esperanzas, porque sabemos que fundamentalmente la mente no es estúpida ni enojona, ni ignorante ni confusa. A veces es posible que nos sintamos estúpidos y enojados, pero eso se debe solamente a que la mente está condicionada. Tradicionalmente, se compara la mente con una tela blanca que ha sido teñida, pero que no pierde su pureza esencial.

En segundo lugar, la mente es capaz de conocer. Es inteligente. ¿Por qué somos capaces de distinguir entre una roca, un libro y una pera? ¿Cómo sabemos que estamos dentro o fuera de un lugar? Lo que nos permite saberlo es la capacidad de conocer de la mente, su inteligencia. Es como la luz del sol: cuando sale el sol, su calor se extiende por todas partes. Ese calor se podría comparar con la capacidad de conocer.

Por lo general, no nos asombramos de que la mente sea capaz de conocer. Sin embargo, en el proceso de la meditación es muy importante darse cuenta de esta capacidad básica de la mente. Cuando la meditación se convierte en una actividad constante, es común que nos preguntemos por la mente y su naturaleza. Nos preguntamos “¿de qué está hecha fundamentalmente? ¿Será posible describirla?” Yo suelo compararla con un caballo salvaje. Un caballo salvaje e indócil, pero que puede ser domado. Una vez adiestrada, la mente se pone a nuestro servicio y no nos lanza de un lado a otro sin advertirnos. Por eso es que tenemos que saber qué estamos domando.

En la meditación aprendemos a descubrir qué es la mente. Poco a poco, vamos distinguiendo los elementos que la componen: su claridad esencial, su capacidad de conocer y su objetividad. A medida que avanzamos, nos contactamos con esos aspectos puros de la mente, acercándonos cada vez más a su fuente. Quizás sigamos enojándonos o sintiéndonos estúpidos, pero a través del proceso de meditación vamos traspasando las capas de la mente y, a la larga, quizá incluso podamos ver más de cerca su auténtica naturaleza.

En último término, la mente es clara. En este contexto, “claridad” significa que estamos muy cerca de los objetos que percibimos. A mí me gusta usar la analogía de bucear con una máscara. La primera vez que lo hice, el agua estaba muy barrosa, así es que no vi mucho. Pero la segunda vez estaba transparente, y me impresionó ver todo tan nítido y tan cerca. Esa es la claridad a la que me refiero y que nos sorprende, porque todo se ve más nítido que lo habitual, y sentimos que somos uno con lo que nos rodea. Nos sentimos ahí, simplemente. No hay nada que se interponga.

Para poner en práctica esta comprensión de la mente, hay varias técnicas que pueden aplicarse en distintas circunstancias. En cada etapa de la meditación uno se encuentra con obstáculos para los que hay distintos antídotos, concretamente formas de superarlos.

Como meditantes, tenemos que comprender el sendero: tenemos que conocer las etapas, los obstáculos y los antídotos. Necesitamos algo que nos oriente, porque la mente es tan amplia que nuestra tendencia es dejarnos llevar por los pensamientos. Nos viene una idea, que de momento nos parece buena, y luego viene otra. Nos vamos de pensamiento en pensamiento, de idea en idea, de emoción en emoción. Por eso necesitamos orientaciones, para atravesar ese espacio lleno de de conceptos y pensamientos.

Cuando estamos meditando, de repente nos damos cuenta que aparecen ideas fugaces (“¿Le habré dado de comer al perro?”). Todos tenemos este tipo de pensamientos, pero hay pensamientos o conceptos arraigados que nos acompañan mucho tiempo, toda la vida incluso, y que son más difíciles de distinguir. Actitudes, creencias, preferencias políticas; ése es el tipo de conceptos que ni siquiera sabemos que tenemos. La práctica de la meditación nos da la oportunidad de irlos develando, capa por capa.

Recuerden que en la meditación no se trata de superar los conceptos, porque eso sería considerarlos en un sentido negativo, como si fuéramos confusos por naturaleza. De lo que se trata es de desarrollar la inteligencia natural de la mente. Al principio es posible que nos digamos “necesito conceptos claros para entender lo que está pasando”, y en esa etapa se podría decir que está bien. Como dijo el gran yogui Milarepa, “Errores, errores; si no hubiera sido por los errores, no estaría aquí”.