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El Viaje de la Mente (por Ven. Khenchen Thrangu Rinpoche)

EL VIAJE DE LA MENTE: Transformando las enseñanzas sobre el bardo en prácticas efectivas durante esta vida
Ven. Khenchen Thrangu Rinpoche

El Venerable Khenchen Thrangu Rinpoche en mayo y junio de 1997 en Vancouver, British Columbia, entregó un programa de cinco días de enseñanzas sobre el bardo llamado El Viaje de la Mente. Lo siguiente es una transcripción editada de esas enseñanzas que Rinpoche dio en Tibetano y fueron traducidas por el Lama Yeshe Gyamtso.

Estoy muy contento de encontrarme con todos ustedes y ver que ustedes han venido hasta aquí esta tarde para escuchar esta explicación sobre el bardo. Vamos a comenzar recitando una súplica tradicional a nuestro linaje. Mientras hacemos esto, por favor permanezcan en un estado de fe y devoción.

Recibir instrucciones sobre el bardo, o “intervalo”, y también practicar estas instrucciones es muy importante, particularmente porque hemos nacido como seres humanos. Es muy importante no sólo recibir estas instrucciones sino también el ponerlas en práctica.

Algunas personas consideran el bardo como algo sin importancia y toman la actitud de que no tiene sentido el pensar sobre ello o preocuparse por ello. Esta es una actitud errada. El bardo es algo que ya hemos experimentado en el pasado y que definitivamente experimentaremos nuevamente en el futuro, por lo que parece poco realista y una respuesta insuficiente para nuestra situación de vida el simplemente descartarlo como algo en lo que no necesitamos pensar.

Otras personas están tan aterrorizadas con la idea del bardo y por lo que han escuchado sobre el bardo que no les gusta escuchar o pensar sobre ello. Puede ser que desde un punto de vista el bardo sea terrorífico, pero desde otro punto de vista no lo es. Desde el comienzo de este universo y desde el tiempo sin comienzo, todos los incontables seres que han nacido y han muerto han pasado a través del bardo, y todos los seres que morirán en el futuro pasarán por lo mismo. También nosotros.

La experiencia del bardo no tiene que ser una experiencia tan mala o terrorífica. Puede ser muy negativa, pero también puede ser muy positiva. Más que olvidarnos de ella, sin embargo, sería de hecho mejor el poder prevenir que el bardo sea una experiencia negativa y hacerla una experiencia positiva preparándonos para ella en esta vida. Por lo tanto, la mejor actitud con relación al bardo es la determinación de que uno hará todo lo que pueda para asegurarse que el bardo sea una experiencia positiva y no negativa para uno. Esta es una actitud apropiada, porque si uno pone estas enseñanzas en práctica, uno puede de hecho determinar qué sucederá.

Algunas veces las personas tienen la actitud que, aún cuando existen las instrucciones para transitar por el bardo, éstas no son fáciles de practicar. Estas personas parecen ser muy tímidas como para practicar estas instrucciones, sintiendo que serán incapaces ya sea de practicarlas del todo o de practicarlas en forma efectiva. Pero no es tan difícil entender el proceso del bardo, y no es de modo alguno imposible el poner las enseñanzas sobre el bardo en una práctica efectiva. Del mismo modo como las apariencias de esta vida se producen por estados de la mente, las apariencias en el bardo y las apariencias en nuestras vidas futuras también se producen por estados de la mente. Estados mentales positivos producen experiencias positivas, y estados mentales negativos producen apariencias o experiencias negativas. Por lo tanto, si ustedes cultivan un estado mental positivo en esta vida, las apariencias o experiencias de esta vida, de vidas futuras, y del bardo se tornarán más y más positivas. Aunque ustedes puedan considerar el bardo como un estado sobre el cual ustedes tienen muy poco control, el hecho es que si ustedes cultivan un estado mental fuertemente positivo, tendrán mayor control sobre éste.

En las instrucciones de los mahasiddhas, encontramos distintas clasificaciones de los bardos o intervalos, los que se clasifican principalmente en seis bardos y en cuatro bardos. Si usamos las clasificaciones de los bardos en cuatro, el primero de ellos se llama el intervalo natural o bardo natural entre el nacimiento y la muerte. (Tib: rang bzhin skye gnas kyi bar do). Este es el período o bardo que comienza con nuestro nacimiento y termina con nuestra muerte. El significado particular de este bardo, que parece de algún modo distinto de los bardos que ocurren después de la muerte, es que uno usa este período de la vida para practicar en preparación para su muerte y para la experiencia de los bardos subsecuentes. Por medio de la práctica uno desarrolla un cierto ímpetu o impulso en este bardo natural de la vida, que será de beneficio cuando el bardo del dharmata y el bardo del devenir (becoming) surjan en el tiempo de la muerte y posterior a ella. Por lo tanto, esta noche voy a comenzar por mirar al primero de estos cuatro bardos, el bardo natural entre el nacimiento y la muerte.

¿Cuál es la práctica principal que deberíamos estar haciendo en nuestro estado presente, el bardo natural entre el nacimiento y la muerte, para prepararnos para la muerte? La diferencia más obvia entre este estado o este bardo y, por ejemplo, el bardo del devenir que ocurre después de la muerte, es la calidad de las apariencias que surgen. Las apariencias que nos surgen a nosotros ahora, independiente de cuán inestable puedan ser nuestra mente, están enraizadas en nuestros cuerpos físicos. Al estar tan enraizadas causan una estabilidad de lugar y ubicación. Por ejemplo, en nuestro estado presente, cuando pensamos en un lugar distinto al que estamos ahora, nuestra mente aún permanece en el lugar donde estamos, porque nuestro cuerpo sostiene a nuestra mente en este lugar. Por lo tanto, en este bardo en el que estamos, el bardo natural entre el nacimiento y la muerte, las apariencias se caracterizan por la estabilidad producida por este enraizamiento físico.

Sin embargo, en el bardo del devenir, ya que el cuerpo y la mente se han separado y la mente ya no está enraizada en un cuerpo, la mente está inestable. Cuando la mente piensa en un lugar, inmediatamente se encuentra en ese lugar; y nuevamente, si piensa en otro lugar, se encuentra en el momento en ese otro lugar. Por ello la mente está inestable en el bardo del devenir. Aun cuando lo desee, no puede permanecer en un lugar. Por lo tanto, la práctica de meditación en esta vida nos va a ayudar mucho en el futuro en ese bardo. Si ustedes practican meditación, el beneficio principal que obtienen es el de tener control sobre su mente y libertad de mente. Si ustedes no practican meditación, entonces no serán capaces de enviar la mente al lugar que escojan o de sostener la mente en un objeto determinado en el bardo.

A través de la práctica de meditación, ustedes logran tener la habilidad de poner la mente en un objeto o estado mental y sostenerla ahí. Esto produce una estabilidad de la mente que es muy útil después de la muerte en el bardo del devenir, en el cual la única estabilidad es la producida por la estabilidad de la mente, y no por el enraizamiento físico, como en la vida actual.

Cuando una persona no ha tenido ninguna experiencia de meditación, cuando su mente experimenta el bardo, su conciencia divaga sin control. No pueden controlar lo que pasa, por lo que no tienen habilidad alguna para dirigir o controlar su renacimiento. Por otra parte, si alguien ha tenido alguna experiencia de meditación y por ello ha logrado algún control sobre su mente y alguna estabilidad de su mente, entonces tienen cierto grado de control o libertad en el bardo. Al tener presente que este intervalo entre el comienzo de la muerte y el renacimiento es un periodo de vital importancia – uno en el cual la persona que está muriendo/ser bardo no debe distraerse ni permitir que su mente divague – y al recordar que debe ser cuidadosa y, en virtud del impulso de su anterior entrenamiento en la meditación, será capaz de evitar el sufrimiento y los renacimientos negativos y tendrá un cierto grado de control sobre lo que le sucede en el bardo. Es por esta razón, entre muchas otras, que la meditación es muy importante. La práctica de shamatha, o meditación para aquietar la mente, es de especial importancia al comienzo de nuestro camino.

Si no practica la meditación, no será capaz de enviar la mente a un lugar escogido ni mantener la mente en un objeto escogido en el bardo

La práctica de la meditación para aquietar la mente produce un estado de estabilidad mental y ésta a su vez nos da la capacidad de controlar o dirigir el recorrido por los estados del bardo. Si bien la meditación para aquietar la mente tiene muchos otros beneficios, desde el punto de vista de atravesar el bardo, tendríamos que afirmar que el beneficio más significativo es éste.

Puesto que nuestra mente carece de estabilidad en los estados del bardo después de la muerte, ella se ve fácilmente afectada por el surgimiento de kleshas [emociones negativas]. Del mismo modo en que las kleshas surgen en nuestra situación presente, ellas siguen surgiendo en el bardo. Estas kleshas, tales como la ira y el apego, los estados de ansiedad, etc., debido a la especial situación después de la muerte, se pueden apoderar de uno y volverse muy fuertes. A fin de evitar que esto suceda, necesitamos practicar la meditación en esta vida y, especialmente, la meditación para aquietar la mente.

El enfoque específico de la meditación que se realiza como preparación para este aspecto del bardo es centrar nuestra meditación en aquellas kleshas que surgen y, especialmente, en las que son más fuertes para uno como individuo. Ahora bien, cada persona es distinta. Para algunas personas, la ira o la agresión es su klesha más fuerte, para otras personas son los celos y para otras, el orgullo. Para comenzar, resulta muy útil reconocer qué klesha es la que más nos aflige para luego enfocar la práctica en desarrollar una facultad de atención que sirva de remedio efectivo al surgimiento de esas kleshas.

Cuando se enfoca la meditación en convertirla en remedio para esas kleshas, y se tiene esa aspiración e intención, entonces, en el mejor de los casos, se podrá ser capaz de liberarse totalmente de esas kleshas, si no al menos y sin duda alguna se podrá debilitarlas sustancialmente. Al desarrollar este tipo de meditación e intención se debilitan las kleshas en esta vida y, como resultado, mediante el hábito de debilitar las kleshas y remediarlas prestando atención en esta vida, cuando éstas surgen en el bardo son mucho más débiles y menos abrumadoras. Las apariencias del bardo, y especialmente las alucinaciones producidas por las kleshas, causarán mucho menos perplejidad y serán menos abrumadoras. Por consiguiente, la práctica que realizamos en esta vida como preparación para el bardo es cultivar la meditación y, especialmente, dedicar la meditación a ser un remedio para las kleshas de cada uno, empezando por aquellas kleshas que reconocemos como las que más nos afligen.

Utilizar nuestra práctica en esta vida para enfrentar y remediar nuestra composición particular de kleshas resulta muy útil en el bardo y en general. Vemos que algunas personas practican meditación durante un tiempo relativamente corto y descubren que sus mentes efectivamente se han apaciguado y domado mediante esta práctica, mientras que otras personas pueden practicar la meditación por un periodo mucho más largo sin obtener mayores beneficios. Si observamos las diferencias entre estos dos tipos de practicantes, podemos afirmar que el samadhi o meditación que ellos practican es fundamentalmente el mismo. La diferencia entre ellos no radica tanto en la técnica de meditación utilizada, sino más bien en la intención o enfoque con la que se realiza la meditación. En el caso de una práctica de meditación muy efectiva, la persona aplica la meditación a sus kleshas reales, a los problemas reales que está enfrentando. Si alguien tiene esa intención, la de que su práctica de meditación sirva de remedio para kleshas específicas, entonces la práctica de meditación actuará como ese remedio y, por lo tanto, será efectiva. Si, por el contrario, alguien practica una meditación fundamentalmente similar, pero con una motivación muy vaga, sin enfocarse en cosas específicas que deben ser trabajadas o abandonadas, entonces la meditación misma es menos efectiva. Por consiguiente, es importante recordar que la meditación, y ciertamente toda práctica de dharma, se torna más efectiva cuando se aplica específica y conscientemente como remedio a problemas específicos o kleshas específicas. Esto es beneficioso en general, y especialmente cuando estas kleshas surgen en el bardo.

La práctica que realizamos en esta vida como preparación para el bardo es…dedicar nuestra meditación a ser un remedio para nuestras kleshas

Además de la práctica del shamatha o meditación para aquietar la mente, otra técnica que resulta efectiva para entrenarse para el bardo es una técnica del vajrayana o mantra secreto llamada la etapa de generación [Tib: bskyed rim], que se refiere a la visualización de formas o cuerpos de diversas deidades o yidams. Estas deidades incluyen muchas que son pacíficas, muchas que son iracundas, etc. En general, independientemente de la naturaleza de la deidad, esta técnica de visualizarse en la forma de una deidad es muy efectiva para lograr progresos en la meditación y que la bendición de estas deidades entre al interior de la persona. La meditación de las deidades es especialmente beneficiosa en el entrenamiento para el bardo, puesto que en el bardo después de la muerte surge una serie de apariencias, algunas de ellas aparentemente amenazantes. Si bien estas apariencias no son en lo absoluto externas a la persona y son meramente las proyecciones de su mente, debido a la confusión de su mente en ese estado, se tiende a confundirlas como externas a uno y, por lo tanto, a considerarlas amenazantes, lo que, por supuesto, produce temor.

Lo que es importante recordar en el bardo es poder reconocer estas apariencias como meras proyecciones de la mente. Por lo tanto, resulta muy útil trabajar con la práctica y visualización de un yidam como Avalokiteshvara, el Buda Amitabha, o alguna otra deidad, puesto que al hacer estas visualizaciones de deidades en esta vida, se cultiva el hábito de reconocer apariencias como proyecciones de la mente. Cuando se practica por primera vez estas meditaciones, la forma de la deidad puede ser muy difusa, pero a medida que se sigue practicando, eventualmente se es capaz de generar una imagen clara. En ocasiones, si bien la imagen es clara, inicialmente puede ser aún inestable, pero si se sigue practicando, no sólo será nítida, sino que además se convertirá en una imagen estable. Esto se logra simplemente acostumbrándose a la práctica misma.

Cuando se ha cultivado una imagen clara y estable de la deidad en esta vida, entonces, a través de ese hábito, se genera una imagen aún más clara y estable de la deidad en el bardo, puesto que las apariencias o proyecciones de la mente son mucho más vívidas en el bardo. Cuando la imagen de la deidad especialmente vívida y estable surge en el bardo, ésta sirve como remedio para las proyecciones confusas y aterradoras que de lo contrario uno generaría y se logra que éstas se calmen o se purifiquen.

Otro aspecto de la práctica de vajrayana se denomina la etapa de finalización [Tib: rdzogs rim]. Ésta, a diferencia de la etapa de generación, es esencialmente el vajrayana equivalente a lo que en la tradición sutra se denomina discernimiento (insight) o vipashyana, a diferencia de la técnica para aquietar la mente o shamatha.

Lo único que debemos temer en el bardo es el pánico, el miedo y el sufrimiento que experimenta la mente cuando se enfrenta a sus propias apariencias

En esencia, utilizamos el término vipashyana para referirnos a prácticamente lo mismo que la etapa final. Esta meditación consiste en lo que Buda enseñó en los sutras como meditación del vacío y en los tantras como meditación de la naturaleza de la mente o sobre la mente en sí. Si observamos las tradiciones de instrucción que han surgido a través de los diversos maestros del Tíbet, descubrimos que el principal objeto de meditación también ha sido la naturaleza de nuestra propia mente. Por ende, si se ha cultivado una buena práctica para aquietar la mente como base, se debiera entonces continuar y recibir instrucción en y cultivar la práctica de la meditación de discernimiento.

Lo que se reconoce a través de la práctica de la meditación de discernimiento es que, en su naturaleza, nuestra mente no tiene nacimiento ni origen y carece de existencia sustancial de cualquier tipo. Este reconocimiento nos libera del miedo que de otro modo nos producirían las apariencias del bardo. Una vez que reconocemos la naturaleza de nuestra mente, reconocemos que lo único que debemos temer en el bardo es el pánico, el miedo y el sufrimiento que la mente experimenta cuando se encuentra ante sus propias apariencias. Reconocemos que este miedo y pánico surgen simplemente porque no tenemos control sobre nuestra mente. Si comprendemos esto, y si decidimos tomar el control u obtener el control sobre nuestra mente, entonces, mediante la práctica de este discernimiento o vipashyana, podemos obtener el control sobre nuestra mente, liberándonos así de cualquier tipo de miedo que de otro modo surgiría si la mente experimenta sus propias proyecciones.

Por esta razón, siempre vale la pena recibir instrucción en las meditaciones de mahamudra y dzogchen y practicarlas. En el mejor de los casos, por supuesto, es maravilloso si se pueden practicar de manera completa y lograr una realización definitiva. Pero aun cuando no se pueda lograr una realización definitiva, cualquier grado de conexión con estas enseñanzas y prácticas siempre vale la pena, puesto que cualquier grado de hábito de este tipo de reconocimiento que se produce en la mente, resulta útil. Incluso es bueno si se recibe una leve instrucción en mahamudra o dzogchen y se practica, porque el hábito del reconocimiento de la naturaleza de la mente que se produce con ello, lo beneficiará en el bardo. Por consiguiente, mientras más se inculca este hábito de reconocimiento, mejor.

Existen otros dos aspectos relativos a nuestro entrenamiento en meditación: la meditación misma y la post-meditación. La meditación, como hemos visto, consiste fundamentalmente en tres tipos de técnicas: meditación para aquietar la mente o shamatha, la etapa de generación o meditación sobre las deidades, y la meditación de discernimiento o vipashyana, también llamada etapa de finalización. Hemos visto cómo, cuando se practican coordinadamente, ellas aportan grandes beneficios en el bardo después de la muerte. Sin embargo, nuestra práctica consiste sobre todo en post-meditación más que en meditación misma, ya que la cantidad de tiempo que destinamos a la meditación formal puede no ser proporcional a nuestro tiempo en lo absoluto. Por lo tanto, no podemos ignorar la necesidad de practicar continua aunque informalmente a lo largo de todas nuestras diversas actividades.

Es importante, en cualquier práctica que realicemos, cultivar la atención, el estado de alerta y el cuidado en la post-meditación

Si bien no estamos haciendo una práctica formal de meditación en la post-meditación, aún así no podemos permitirnos que nuestras mentes divaguen sin control. Debemos conservar algún grado de atención, alerta y cuidado en nuestra conducta. Por ejemplo, si nuestra práctica principal es la meditación para aquietar la mente o shamatha, entonces a lo largo de todas nuestras diversas actividades – comer, sentarse por ahí, caminar, echarse, conversar, etc. – debemos tratar de conservar cierto grado de atención, alerta y cuidado en nuestra mente y conducta. Al conservar este tipo de atención y así sucesivamente, la conducta de post-meditación, más que alejarnos de la meditación, la fortalece. Como resultado, nuestra meditación formal también podrá producir naturalmente un estado de atención en la post-meditación y mejorar ese estado. De manera que, fundamentalmente, siempre necesitamos aplicar la atención, la alerta y el cuidado.

Si nuestra práctica principal es la meditación de las deidades, debemos tratar, de manera similar, de llevar cierta medida de la conciencia o atención de esa práctica a la post-meditación. Aun cuando no se pueda generar una clara apariencia de la deidad en la post-meditación, se puede generar una confianza u orgullo de ser efectivamente la deidad. Esto se basa en un entendimiento de la naturaleza de las apariencias. La verdadera naturaleza de las apariencias, sin importar cuán impuras las encontremos, es pura, puesto que la naturaleza de todas las cosas es el vacío, no un vacío estático o muerto, sino un vacío que es al mismo tiempo una plenitud de todas las cualidades de la naturaleza del buda. En virtud de que esta es la naturaleza de todas las cosas, la naturaleza fundamental de todas las apariencias y todas las experiencias es, por ende, pura.

El reconocimiento de este punto, que es la base de la aplicación de la meditación de las deidades en la post-meditación, da confianza en la pureza de las apariencias, lo cual resulta muy útil en el bardo, puesto que hace que estemos menos confusos o abrumados por las distintas apariencias que allí surgen.

La tercera técnica de meditación es vipashyana o meditación del discernimiento. A través de esta práctica se genera cierta experiencia en nuestra mente de su propia naturaleza. En un principio, esta experiencia surge principalmente en la práctica formal de la meditación. Sin embargo, en la post-meditación no renunciamos ni abandonamos esta experiencia, sino que intentamos traerla de vuelta o visualizarla una y otra vez como destellos a lo largo de nuestras diversas actividades. Si no lo hacemos, si simplemente abandonamos la experiencia de la meditación formal en la post-meditación, entonces aun cuando hayamos tenido una muy buena experiencia, obtendremos muy poco progreso, porque las actividades de post-meditación interferirán con la práctica de la meditación.

Por lo tanto, es importante, en cualquier práctica que estemos realizando, cultivar la atención, el estado de alerta y el cuidado en la post-meditación. Al inculcar estos hábitos en nuestra mente, surgirán entonces estos mismos hábitos en el bardo. Y cuando los hábitos de atención, alerta y cuidado y así sucesivamente, surjan en el bardo, ellos harán que las apariencias del bardo sean mucho menos abrumadoras. Y como las apariencias del bardo serán menos abrumadoras, obtendremos mayor control sobre lo que nos sucede, incluyendo más control sobre nuestro renacimiento. Por consiguiente, el prestar atención y el estado de alerta son extremadamente importantes.

No practicamos con nuestras mentes solos, aislados; también debemos preocuparnos de y trabajar con nuestros cuerpos y el habla

El prestar atención y el estado de alerta no sólo son importantes y beneficiosos, sino que también es conveniente practicarlos. Todos en este mundo necesitamos trabajar, comer, hablar, etc., y desde un punto de vista podríamos considerar estas actividades como inconvenientes, puesto que parecen interferir con nuestra práctica de la meditación. Pero si entendemos la meditación no sólo como meditación formal sino también como la práctica de post-meditación, que puede combinarse fácilmente con nuestras actividades diarias, entonces comprenderemos que la práctica de prestar atención a lo largo de nuestras innumerables actividades, lejos de ser una concesión a lo que está interfiriendo con nuestra práctica, es una manera de mejorarla y un modo de inculcar un hábito de atención muy fuerte, que nos ayudará en el bardo.

Todas las prácticas que he mencionado hasta ahora son fundamentalmente mentales. Pero no sólo practicamos con nuestras mentes solos y aislados, también debemos preocuparnos de y trabajar con nuestros cuerpos y el habla. Aunque participemos en la práctica mental de la meditación, si descuidamos nuestra conducta física y verbal, si participamos con negligencia en malas acciones físicas y verbales, entonces nuestras acciones neutralizarán el beneficio de nuestra meditación y no habrá progreso ni mejoría alguna. Por ende, nuestra atención y nuestro estado de alerta deben extenderse más allá de nuestros estados mentales e incluir nuestros modos de conducta del cuerpo y el habla.

Esto es especialmente importante en relación con el bardo. Si bien es cierto que una vez que nos encontramos en el bardo después de la muerte no tenemos realmente un cuerpo físico y, por lo tanto, carecemos de un verdadero habla físico, sin embargo, a través de un hábito prolongado de encarnación física, en el bardo existe la apariencia de un cuerpo mental y su correspondiente facultad del habla. Asimismo, las apariencias que surgen en el bardo se producen fundamentalmente por los hábitos que se han desarrollado en nuestra mente. Por consiguiente, si tenemos hábitos de buenas conductas corporales y verbales, entonces las apariencias de cuerpo y habla que surgen en el bardo son igualmente positivas. Y si tenemos un hábito de conducta negligente o negativa del cuerpo y el habla, entonces las apariencias correspondientes que surjan en el bardo serán, igualmente, negativas.

Ahora bien, todos estos aspectos se refieren a cómo podemos utilizar nuestro intervalo presente o bardo, que es el bardo natural de esta vida, como una forma de prepararse para los estados después de la muerte. Quisiera detenerme en este punto, pero si tienen alguna pregunta, por favor háganla.

Pregunta: Rinpoche, ¿este primer bardo comienza en el momento de la concepción o al nacer?

Rinpoche: En términos generales, este bardo se considera que comienza en el momento del nacimiento y continúa hasta la muerte, especialmente en el contexto de las prácticas que puede desarrollar alguien que está viviendo en un cuerpo humano.

Pregunta: ¿La apariencia del cuerpo y el habla de una persona en el bardo es similar a la que tuvo en su vida anterior? ¿Mantiene la misma apariencia o características?

Rinpoche: Existen varias explicaciones para esta pregunta, pero la más común es que, dado que el bardo dura siete semanas, durante las tres primeras semanas el cuerpo parece tomar la forma del cuerpo que uno tenía en la vida anterior. En la cuarta semana, es una mezcla de la apariencia del cuerpo que teníamos en la vida anterior y la que tendremos en la próxima vida; y en las tres última semanas, generalmente adopta la forma del cuerpo que tendremos en la próxima vida.

Pregunta: ¿Podría Rinpoche desarrollar más detalladamente la práctica de post-meditación de la conciencia en relación con la práctica de la meditación de las deidades?

Rinpoche: La práctica de la meditación de las deidades consiste fundamentalmente en tres elementos, que son: apariencia nítida, orgullo estable o confianza estable y recordación de la pureza. De estos tres, es difícil cultivar la apariencia nítida y la recordación de la pureza en la post-meditación. Por lo tanto, la principal práctica de post-meditación en relación con la etapa de generación es la mantención del orgullo estable o confianza estable de ser efectivamente la deidad – lo que significa conservar la confianza o certeza de que la verdadera naturaleza de nuestro cuerpo, habla y mente es el cuerpo, habla y mente de la deidad que está siendo practicada. Esto lo encontramos claramente establecido en los comentarios sobre meditación de deidades, donde se señala comúnmente, “En la post-meditación, nunca pierda la confianza de ser la deidad”.

Pregunta: Cuando se tienen pesadillas, ¿es una señal de pérdida de control sobre nuestra mente?

Rinpoche: Las pesadillas no son expresamente una señal de que carecemos de todo control sobre nuestra mente. Las pesadillas pueden ocurrir por distintas razones. A veces tenemos pesadillas porque estamos pensando mucho acerca de algo o porque estamos volviéndonos emocionalmente muy perturbados o ansiosos por algo. Pero en ocasiones tenemos una pesadilla, aun cuando no estemos especialmente perturbados o ansiosos ese día en particular, a través del surgimiento de un hábito de algún momento del pasado, posiblemente incluso de un pasado muy lejano. Si sufre pesadillas, algo que ayuda es meditar inmediatamente antes de irse a dormir, sin permitir que la mente divague con muchos pensamientos o muchas kleshas o mucha ansiedad. Si se va a dormir en un estado meditativo, las pesadillas tenderán a desaparecer. Mientras que, si inmediatamente antes de dormir su mente divaga con pensamientos y miedos y ansiedades, entonces, naturalmente, este estado mental tenderá a producir pesadillas.

Pregunta: Entonces, en el contexto del bardo, ¿cuál es la definición del momento de la muerte?

Rinpoche: En primer lugar, el término bardo o intervalo se refiere a un intervalo o brecha entre dos cosas, un periodo que sigue al término de algo y precede el inicio de otra cosa. De manera que utilizamos el término para referirnos a estos cuatro o seis estados que son periodos entre una cosa y otra. Hablamos del bardo natural, o intervalo, entre nacimiento y muerte, el bardo del momento de la muerte, el bardo de dharmata, el bardo del devenir, y así sucesivamente. La definición básica de la muerte y, por ende, el momento/evento decisivo de la muerte, es la separación del cuerpo y la mente, puesto que lo que define a un ser vivo, desde este punto de vista, es que el cuerpo de ese ser y la mente de ese ser están combinadas de manera tal que todo lo que le ocurre a uno afecta al otro. De modo que, por ejemplo, cuando estamos vivos, si nuestro cuerpo físico se enferma, esto nos provoca una experiencia mental de sufrimiento, etc.

Ahora bien, lo que sucede cuando morimos es que, a través de esta separación de nuestro cuerpo y mente, nuestra mente se vuelve inconsciente. Cuando emerge de ese estado de inconciencia a un estado de conciencia, no sólo ya no reside en ese cuerpo anterior, sino que es incapaz de reingresar efectivamente a él. Esto es diferente a los estados de inconciencia que experimentamos en esta vida. Cuando resurgimos de la inconciencia en esta vida, seguimos en nuestros cuerpos. Pero cuando la inconciencia se produce por la separación entre cuerpo y mente, entonces la conciencia no puede reingresar al cuerpo. Esa es la definición de muerte en este contexto.

Pregunta: ¿En estados de meditación profunda, es posible que el alma salga del cuerpo?

Rinpoche: Existen tales prácticas de meditación.

Bueno, podríamos detenernos aquí esta noche y concluir con la consagración.