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DATHUN 2014

gong2“Un retiro Dathun es un tiempo especial para los practicantes de meditación. Podemos dejar a un lado nuestras preocupaciones cotidianas y con nuestros compañeros conectar más profundamente con la práctica poderosa de meditación, con la esencia de nuestro ser y la vida misma. ¡Qué bueno que podemos ir juntos otra vez en este viaje tan precioso!”
Simón Luna
Acharya

Tenemos el agrado de invitarlos a participar de nuestro retiro 2014 (Dathun), a realizarse las dos primera semanas de Febrero. Este año el retiro se realizará en el Centro de Meditación, República de Cuba 2226, Providencia. Por lo que tendremos la posibilidad de habitar nuestra casa o alojar en el Centro durante este tiempo y levantar todas las energías para embellecer nuestro hogar Shambhaliano.

El Dathun es un retiro centrado en la práctica de meditación sentada y meditación en acción o trabajo contemplativo, que incluye períodos importantes de silencio, cantos, yoga shamata, charlas, lecturas y entrevistas con los instructores y celebraciones. Para participar en este retiro se requiere una estadía mínima de una semana.

Este dathun ofrece práctica de shamata, sin pre requisitos, y práctica de Ngondro y Werma para estudiantes que hayan completado el camino necesario.

El retiro shamata será dirigido la semana, del 01 al 07 de Febrero, por Shastri Magali Meneses, y la semana, del 08 al 14 de febrero, por la Profesora Francesca Nilo. Durante las dos semanas contaremos con la presencia de Ivan Pinto como Asistente de Director. El cupo es de 25 participantes.

La práctica de Nongdro y de Werma será dirigida por la profesora Donna Williams durante las dos semanas, con un cupo para 10 participantes.

VALORES:
Semana:
$80.000.- (pago al contado)
$85.000.- (pago en 3 cuotas, la primera al momento de inscribirse)
El valor incluye almuerzo y pausas de te o café

Semana con alojamiento: (4 cupos, se privilegiará a practicantes de regiones)
$100.000.- (pago al contado)
$105.000.- (pago en 3 cuotas, la primera al momento de inscribirse)
El valor incluye alojamiento en saco de dormir (lo trae el participante), desayuno, almuerzo, comida y pausas de te o café.

PAGOS:
Se realizarán a través de transferencia electrónica a:

CORPORACION CULTURAL SHAMBHALA
Rut N° 65.119.590-K
Banco de Chile, Cta.Cte N° 0819968004
enviando copia de la transacción al correo [email protected]

Quienes pagan en cuotas, la primera de ellas se hace vía transferencia electrónica y las 2 siguientes se deben documentar antes del inicio del programa.

Los días de entrada al Dathun son los días 01 y 08 de Febrero a las 10:00 hrs.

Esperamos el poder inspirarlos a realizar juntos este viaje maravilloso del encuentro de dos mentes y que la invitación tenga una hermosa acogida en el corazón de cada uno de ustedes.

COORDINACIÓN DATHUN 2014.
Marcelo Varas
[email protected]

Nacimiento Real, Jetsun Yudra

Jetsun Yundra

Sakyong Mipham Rinpoche y su esposa, la Sakyong Wangmo, Khandro Tseyang dan la bienvenida a su segunda hija al mundo. Jetsun Yudra Lhamo Yangchen Ziji Mukpo nacida el 14 de marzo 2013. Su nombre significa Princesa Turquesa Trueno Melodioso Señora de la brillantez. Ella será conocida como Jetsun Yudra (Princesa Turquesa).

shambhalatimes.org
Halifax Herald News
CTV News
IWK Health Centre
Interdependence Project

Nacimiento Real

El nacimiento de la primera hija de Sus Majestades el Sakyong y la Sakyong Wangmo,  la princesa Drukmo Yeshe Sarasvati Ziji Mukpo, o Jetsun Drukmo, es una ocasión de celebración y alegría para nuestra sangha.

Más de 20 miembros de la Sangha, con sus hijos, participaron de la alegre y cariñosa ceremonia y a través de conocer a la princesa Jetsun Drukmo saludaron el principio de la familia despierta y la visión de Shambhala en sus vidas.

El Sakyong crea un nuevo puesto de enseñanza y mentoría en Shambhala

El Sakyong ha creado un nuevo puesto en el mándala Shambhala conocido como shastri. Shastri en sánscrito significa literalmente , “profesor experimentado en los textos y comentarios.”

Los shastris prestarán servicio en nuestros centros Shambhala regionales y de cuidad. El Sakyong ha diseñado especialmente el puesto de shastri para representar y enseñar su curriculum budista Shambhala integrado: “El Camino de Shambhala”. Los Acharyas continuarán con su rol más amplio como profesores de mayor categoría dentro de Shambhala; los shastris enseñarán a niveles más locales y regionales.

Entre las personas nombradas se encuentran dos miembros de nuestra sangha chilena: Jaime Sepúlveda y Maga Meneses. ¡Felicitaciones a ambos!.

A continuación está el anuncio completo de la Acharya Judith Simmer-Brown, decana de la Academia de Profesores Shambhala.

1º Mayo del 2010

Querida noble Sangha,

De parte del Sakyong Mipham Rinpoche y de la Academia de Porfesores, me es muy grato anunciar la creación de un nuevo puesto de enseñanza , el shastri (literalmente en sánscrito, “profesor experimentado en los textos y comentarios”). Los shastris prestarán servicio como profesores experimentado en centros Shambhala regionales y de ciudad del mándala. Rinpoche ha diseñado manera especial el puesto de shastri para representar y enseñar su curriculum integrado budista Shambhala: “El Camino de Shambhala.” Los Acharyas continuarán con su rol más amplio como profesores de mayor categoría dentro de Shambhala; los shastris enseñarán a niveles más locales y regionales.

Rinpoche ha seleccionado inicialmente a cerca de sesenta candidatos a shastri dentro del mándala internacional para prestar servicios en estas nuevas puestos de enseñanza durante tres años. Pidió que este primer grupo de shastris fuera escogido para prestar servicio a nuestros centros más grandes. En los próximos años, nuevos shastris serán designados, a medida que las necesidades de nuestros centros locales y regionales estén más definidas.

Mirando hacia al futuro, los shastris fueron seleccionados desde nuestros devotos profesores más antiguos así como desde los más nuevos y jóvenes. Mientras que los shastris prestarán servicios como mentores experimentados, se alienta a todos nuestros expertos y comprometidos profesores a que continúen enseñando ya que todavía se les necesita enormemente.

La carpeta de trabajo de los shastris incluirá el robustecimiento y desarrollo de nuestro mándala de enseñanza llevando la comprensión actual de la visión del curriculum budista Shambhala a sus centros, guiando y entrenando a otros profesores. Los shastris darán apoyo al liderazgo en los centros Shambhala en la construcción de comunidad y el robustecimiento de la visión de sociedad iluminada que es tan esencial en Shambhala.

A todos los candidatos a shastri se les pide asistir a un programa de entrenamiento especial de la Academia de Profesores dirigido por el Acharya Kalapa Adam Lobel, la señora Carolyn Mandelker, Directora de la Oficina de Práctica y Educación de Shambhala y por mi, que se llevará a cabo en el Centro Shambhala de la Montaña del 11 al 17 de Julio del 2010. Al final del entrenamiento, los nuevos shastris serán instalados ceremonialmente por Rinpoche. Comenzarán con sus obligaciones en sus centros a fines del invierno y primavera del 2010.

La oficina de Práctica y Educación ha notificado a los Directores de centros Shambhala de los candidatos de sus centros que ha sido seleccionados por Rinpoche. Este anuncio fue acompañado por la descripción detallada que tendrán los puestos de shastris, y de como trabajarán con los directores locales de Práctica y Educación y los directores de centro.

Nosotros, los del Consejo de Acharyas y la Academia de Profesores estamos muy contentos con estos nuevos avances sabiendo que los shastris robustecerán el estudio, la práctica y el liderazgo de enseñanza en todo nuestro mándala. Pedimos también su paciencia en toda esta transición, mientras nuestros centros preparan el cambio en el liderazgo de enseñanza de nuestro mándala.

Afectuosamente, en el Sol del Gran Este,

Acharya Judith Simmer-Brown
Decana, Academia de Profesores

1. Canada

Halifax

  • Benoit Cote
  • Mary Campbell
  • David Sable

Montreal

  • Ani Lodro

New Brunswick (Fredericton, Moncton, y St. John)

  • Veit Weber

Ontario

  • Henry Chapin (incluye Ottawa, Toronto, Kingston, Mississauga, etc.)

Centros más pequeños en Nueva Escocia (Bahía Saint Margaret’s , Bahía Mahone, Yarmouth, Dartmouth, Annapolis, Wolfville, Truro, Antigonish, Cabo Breton)

  • Christine Sloan
  • Alice Haspray

Vancouver

  • Susan Chapman

Victoria, BC

  • Becky Hazell

2.  Europa

Austria

  • Otto Pichlhöfer

Francia

  • Cathérine Eveillard
  • Dominique Malardier
  • Chris de Block

Alemania

  • Marburg
  • Jutta Alberti

Hamburgo

  • Friedrich Spengelin
  • Beate Kirchhof-Schlage

Colonia

  • Sabine Rolf
  • Arnd Riester

Münich

  • Petra Drummer

Alemania del sur

  • Dorothea Gaedecke

Holanda

  • Marianne Bots
  • Hans Zwart
  • Cor Laven

España

  • Alfonso Taboada

Suiza e Italia

  • Daniele Bollini

Reino Unido

  • Peter Conradi
  • Jim O’Neill
  • Orhun Cercel

Ucrania

  • Jane Hope

3.  America Latina

Chile

  • Magali Meneses
  • Jaime Sepulveda

México

  • Lourdes Alvarez

4. Nueva Zelanda, Australia y el Pacífico

  • Marian Bond

5.  Estados Unidos de América

Austin

  • Larry Higgins
  • George Hasty (fallecido recientemente, otorgado póstumamente)

Baltimore

  • Andrew Sacamano
  • Linda Catling

Area de la Bahía

  • Charlene Leung
  • Melissa Moore
  • Alan Schwartz

Birmingham y Atlanta

  • Chuck Whetsell
  • Boston
  • Frank Ryan
  • Carolyn Krusinski
  • Diana Evans

Boulder

  • Holly Gayley
  • Samten Kobelt

Chicago

  • Marita McLaughlin (y Minneapolis)
  • David Stone

Denver

  • Jeffrey Stevens

Florida

  • Gayle Van Gils

Karme Choling y Región

  • Bill Brauer

Lexington

  • Shelley Heinz

Los Angeles

  • Pam Bothwell

Milwaukee

  • Alan Anderson

Ciudad de New York

  • Ethan Nichtern

Filadelfia

  • Alexander deVaron

San Antonio

  • Betsy Pond
  • Linda Mockeridge (y Texas, Nuevo Mexico, Louisiana)

Seattle y Portland

  • Ben Hines
  • Matthew Lyon

Centro Shambhala de la Montaña

  • Dan Hessey (y regional)

Washington, DC

  • Jerry Webster

Mensajes recibidos de la Sangha Internacional / Messages from the International Sangha / Mensagens recebidas do Sangha Internacional

El mensaje de Su Santidad el Dalai Lama a la presidenta Michelle Bachelet fue enviado a través de la Misión Permanente de Chile en Nueva York

28 de Febrero de 2010

Su Excelencia
Sr. Michelle Bachelet
Presidenta
Gobierno de Chile
Santiago
CHILE

Su Excelencia:

Me siento profundamente conmovido por la pérdida de tantas vidas y el gran daño a caminos y edificaciones como resultado del terremoto masivo que golpeó a Chile el día de ayer, y que ha afectado a dos millones de personas.

Hago llegar mi conmiseración y condolencias a Su Excelencia y a través suyo a aquellos que se han visto directamente afectados por esta tragedia. Ofrezco mis plegarias por aquellos que perdieron sus vidas, los desolados en este momento de gran dolor.

Con mis plegarias, atentamente,

El Dalai Lama

De Jill Scott a Maga Meneses, Directora Centro Shambhala de Santiago

Dear Magali,
It is so good to hear from you. I am thinking of you all with love and sadness for the suffering that so many people are experiencing.
With warmest wishes,
Jill

Lourdes Alvarez a Maga Meneses, Directora Centro Shambhala Santiago

Muy querida Maga:

Me quedé triste de no verte en Halifax para las reuniones. Fue un tiempo muy especial, del que me gustaría hablarte, ¿quizá por Skype?

Pero ahora con la noticia del terremoto queríamos saber cómo están ustedes y sus familias.

Si hay algo en que podamos ayudar, por favor no duden en comunicarlo.

Un gran abrazo,

Lourdes

De Peter R Gravel a Maga Meneses, Directora Centro Shambhala de Santiago

Hello Maga

Please pass along all my cares, wishes , and love to my Warriors in Chile. I always hold you in my heart and hope that all are safe.

Love in the dharma

De Ligia Brock a toda la Sangha (via Correo)

Queridos amigos !

Recebam um grande abrazo con cariño !
ojalá las consequencias de este terremoto no sejam demasiado dificiles.

Desde mi casa en el sur de brasil hago tonglen en muchos momentos y especialmente hoy a las 19h30 vou unirme a toda sangha chilena en esta prática.

se há algo mais com que pueda ajudar, estoy disponível.

con amor y confianza,
ligia

De Juana Piney a Rosario Guzmán

[email protected] [email protected],
Estamos escuchando noticias serias acerca del terremoto en Chile. ¿ Como estáis?
¿Podemos ayudar en algo?
Por favor escribirnos para asegurarnos de que todos estáis bien

No tengo el correo de KeKa, pero por favor transmitidle nuestro cariño, también
nos acordamos mucho de vosotros.

Con todo nuestro cariño

El sangha de Madrid

Acharya Allyn Lyon (vía web del Centro)

Hello Everyone, I am glad to know that you are all safe. You will be glad to know that Jim from Mexico and Dathun fame is in safe Peru. If there is anything I can do to be of assistance, please ask. You are often in my thoughts and prayers.

Love, Allyn

Marty Janowitz 27 de febrero a las 12:14 (vía Facebook)
I (and all your Halifax, North American and Shambhala friends) are surely thinking of you and holding you in our hearts and practice this morning. Is everyone (and your families) safe? Is there anything we can do from so far away?
xx
Marty

De Sherab Violeta Manoukian a Maga Meneses, Directora Centro Shambhala de Santiago

Querida Maga,

Cuanto lamento leste terremoto en Chile!

Estoy pensando mucho en ustedes. Los incluyo en mi practica diaria de Tara Blanca y tambien tonglen.

Con gran cariño,

Sherab

27/2/2010  Acharya Richard John

Dearest Friends,

I just learned of the huge earthquake (Liz and I have both been in retreat). It was shocking to hear how powerful it was, but also amazing that the death toll, although tragic, was not much higher.

Liz and I are concerned to know if you and all our dear friends in Chile are OK–please let me know.

Love, concern and very best wishes to you all,

Richard

De Ricardo García (vía email)

Gracias por la comunicación. Ahí estaremos practicando tonglen con ustedes. Para Pachi y todos aquellos que el terremoto les hizo pasar un mal momento. Nuestra solidaridad desde aquí en la conciencia de que todos somos hermanos del vajra.

Desde La Plata, Argentina un gran saludo y buen comienzo de actividades.
Ricardo García – Asociación Bonaerense de Yoga
(Estuvimos de visita en Enero, con nuestras motos)

De Gisela (Sangha São Paulo) Via Facebook/Carlos Inada

Querida sangha chilena,
espero que todos estejam bem assim como familiares e amigos
Toda a minha solideriedade para voces
com carinho
gisela (sangha de são paulo)

De Joseph Fiala a Maga Meneses (Directora Centro Shambhala de Santiago)

Dear Maga,
thank you for this message. There has been great concern about the welfare of the sangha family and everyone caught in this time of disaster. I am so glad that you are well. Our hearts and minds are with you during this time and aspiring for peace and sanity to return. We all hold you in our arms and hearts during this time.
Love,
Joe

Joseph Fiala

De Richard Reoch, Presidente de Shambhala a Maga Meneses, Directora Centro Shambhala de Santiago

Dear Maga,

I would like you and all Shambhala members and friends in Chile to know that there has been tremendous, heartfelt concern throughout the mandala following the earthquake this weekend. Our immediate concern was to know whether it had affected our brothers and sisters in the Shambhala community throughout Chile, and I know that you and other Shambhalians throughout Chile have been receiving messages, inquiries and an outpouring of concern. Beyond that, there is tremendous sympathy for those who have been killed and who have lost loved ones, everyone whose homes and lives have been devastated or affected, and for the entire nation which is living through this state of catastrophe.

Please let everyone know, if you can, that we are including all the people of Chile in our practice, our prayers and in our hearts.

With the warmest of wishes at this time of great suffering,

Richard

Richard Reoch, Presidente de Shambhala

De Acharya Fleet Maull a Toda la Sangha (via Facebook)

Queridos amigos y hermanas y hermanos en la Sangha Chilena,
Estamos todos acá muy preocupados por todos ustedes y todos los Chilenos. Hicimos tonglen hoy día en el Centro de Shambhala en Boulder por todos ustedes y toda la gente sufriendo ahora en su lindo país. I wish I could be there right now with all of you. I am keeping all of you and all of Chile in my heart and practice.
Mucho amor y benediciones a todos, Estoy feliz que se van a reunir en el centro para practicar en lunes. Estaremos acá practicando con ustedes.
Abrazos, amor y carino,
Acharya Fleet Maull

De Robert Sudól (de nuestros amigos polacos) a toda la Sangha

Dear Chileans,

With trepidation and deep sadness I’ve been listening to the recent news about the earthquake in Chile. As I have very fond memories of my participation, practice and friendship during the sutrayana and vajrayana seminary in Cuncumen, I would like to know if you are all safe and I remember you in my heart and practice.

Maitri, abrazos y amor de Polonia,

Robert Sudól

De Heather Marie Philipp a Toda la Sangha (via Facebook)

Sending compassion and love, doing tonglen (see http://tinyurl.com/tonglen123 from @elephantjournal) for many friends and all in Chile Heather Marie Philipp

Convertirse en Budista (por Sakyong Mipham Rinpoche)

Hacer el voto del refugio en el Buda significa reconocer las cualidades búdicas que nos son inherentes. Hacemos el voto del refugio en nuestra propia iluminación intrínseca.

En estos tiempos hay mucha gente que lee libros sobre budismo, que practica la meditación budista y que aplica los principios budistas a su trabajo y a su vida personal. Si eres uno de los que se interesa por el dharma, puede llegar un momento en que quieras decidir si realmente eres budista o no.

La decisión formal de convertirse al budismo la marca la ceremonia del refugio, en el que uno hace el voto del refugio en las tres joyas: el Buda, el dharma y la sangha (la comunidad de practicantes budistas). Algunas personas que hacen el voto del refugio se preguntan más tarde si tomaron la decisión correcta, así que es importante sopesar seriamente si lo que uno quiere en la vida es convertirse al budismo. No se hace el voto del refugio por una temporada. Se supone que, cuando se hace el voto del refugio, es para siempre.

Hacer el voto del refugio implica cómo vamos a vivir la vida. Hacemos el voto del refugio porque hemos buscado por doquier un lugar donde podríamos estar contentos, donde podríamos reducir la ansiedad. Pero cuando miramos el mundo nos percatamos que no existe ningún lugar en el que podamos encontrar armonía o comprender la naturaleza de las cosas.

Hacemos el voto del refugio en el Buda porque emprendemos el mismo camino que él recorrió. El Buda vivió en un palacio y comía y bebía bien. Si en aquella época hubiera existido el cine, habría visto todas las películas. Hizo todo lo que había que hacer y, a pesar de eso, se dio cuenta que, de todos modos, algo no iba bien. Asi que, como el Buda, nos preguntamos “¿dónde nos está llevando la vida?” y, como el Buda, miramos dentro para comprender la mente.

Al hacer el voto del refugio en el Buda, tomamos al Buda como ejemplo. El Buda no es un dios: no se trata de una situación teísta en la que el Buda es bueno y nosotros malos, o en la que él manda y nosotros obedecemos. De hecho, el Buda somos nosotros. Somos Buda pero todavía no nos hemos percatado de nuestro estado búdico pleno.

El Buda se percató de que realmente no existe el ser. Cuando miró al ser, eso a lo que nos aferramos tanto, se dio cuenta que realmente no existe. Desde un punto de vista más amplio, no sólo vio más allá del ego personal sino que también superó la idea de los fenómenos externos. El Buda se dio cuenta de la ausencia de ego propia y ajena. Realmente superó todo el mundo de la dualidad: samsara y nirvana, existencia y no-existencia, eternalismo y nihilismo.

Asi que miramos al Buda con respeto y valoramos que nos mostrara cómo vivir la vida. Al hacer el voto del refugio en el Buda, nos protegemos de la confusión, del caos y del sufrimientos. Superamos la tendencia discursiva y las emociones conflictivas. Es muy personal. Nadie más puede identificar un pensamiento en tu lugar; nadie más puede lidiar con esa emoción en tu lugar. Uno tiene que trabajarlo por sí solo.

Cuando hablamos de hacer el voto del refugio en el Buda, nos referimos a las cualidades del Buda que nos inherentes. El Buda posee sabiduría, compasión y poder: sabiduría porque sabemos lo que estamos hacienda, compasión porque tenemos un corazón tierno y nos ocupamos de los demás y poder porque continuamos el recorrido. Lo llamamos naturaleza búdica. Hacemos el voto del refugio en nuestra propia iluminación intrínseca.

Esto nos conduce al dharma, que es el Segundo aspecto del voto del refugio. No importa tanto quién era el Buda como lo que expresó: la verdad, el dharma. El mensaje del Buda de que no existe el ser fue “una proclamación intrépida de la verdad”.

Cuando empezamos a meditar, descubrimos que siempre estamos pensando en cosas tales como a quién conocemos, de dónde venimos, qué vamos a hacer. Nos percatamos de que la idea que tenemos de quiénes somos está toda relacionada con los demás. Hemos creado esta identidad individual relacionada con los demás.

Así que en algún momento, cuando la mente se empieza a relajar y los pensamientos empiezan a desaparecer, nos entra un poco de miedo. Empieza a disolverse la sensación de límites que tenemos. No hay nadie a quien hablar. No hay nadie ahí. Nos percatamos que sólo nos estamos aferrando a una idea de quiénes somos; nos estamos aferrando a una conceptualización. De hecho, es conceptualización todo aquello con lo que nos involucramos. El proceso de meditación nos ayuda a darnos cuenta de la verdad del dharma. Así que ¿podemos ser tan intrépidos? ¿Podemos mirar lo que está ahí, o lo que no está ahí?

Cuando hacemos el voto del refugio en el dharma, no estamos siguiendo una senda marcada. Realmente tenemos que mirar dentro de nuestra propia mente y el dharma nos ayuda a eso. La verdad es constante, así que el dharma proporciona cierta estabilidad en la vida. El dharma actúa como protección; nos protege la mente y el corazón.

Por ultimo hacemos el voto del refugio en la sangha, la gente que está con nosotros en la senda. Quienes están en la senda son guerreros, porque están intentando vencer el samsara. Los socios de la sangha se apoyan unos a otros y cuidan unos de otros. No son perfectos pero nos inspiran porque son gente que quiere profundizar la práctica de prestar atención, darse cuenta y compasión. La sangha también es un recipiente. Cuando practicamos juntos, la sangha contribuye a nuestra disciplina. Nos percatamos que hay otra gente alrededor que pasa por el mismo proceso. Eso es alentador.

Estamos hablando de emprender una senda especial. Pero esta senda la han recorrido grandes practicantes antes que nosotros y ahora nos corresponde recorrerla. Debemos comprender que es perfectamente posible; no hay ninguna razón por la que no podamos recorrer esta senda. Sí, todos tenemos una situación personal o karma: algunos tendemos a ser un poco más perezosos, otros tendemos a ser más rígidos. Todos tenemos tendencias varias. Pero la verdad es siempre la misma. Es immutable en nosotros.

Ésa es la belleza del dharma: está completamente disponible. No necesitamos ninguna credencial concreta para comprenderlo. Por otro lado, tenemos que escuchar, meditar y contemplar. Tenemos que comprender lo que estamos haciendo. Tenemos que corregir las equivocaciones.

Hacer el voto del refugio no significa que Sie sollten das auf jeden Fall einmal ausprobieren!Es ist nicht leicht, das Online Casino zu finden, welches den besten Casino Bonus verfugbar macht. consideramos verdad incuestionable las palabras de Buda. Debemos cuestionarnos las palabras del Buda. Tenemos que preguntarnos “¿Esto es real? ¿Funciona de verdad? ¿Tiene sentido?”. El Buda no dijo “voy a salvarte”. Dijo “cada uno tiene la capacidad de mejorar su situación. Uno tiene todas las capacidades. Corresponde a cada cual ponerlas en práctica”. En última instancia, ésa es la verdad en la que hacemos el voto del refugio.

© Sakyong Mipham Rinpoche 2000

Becoming a Buddhist

By Sakyong Mipham Rinpoche

“When we take refuge in the Buddha, we mean the qualities of the Buddha that are inherent within us. We are taking refuge in our own intrinsic enlightenment.”

Many people these days are reading books about Buddhism, practicing Buddhist meditation, and applying Buddhist principles in their work and personal lives. If you are one of those who is interested in the dharma, you may come to a point where you want to decide whether you really are a Buddhist or whether you are not.

The formal decision to become a Buddhist is marked by the refuge ceremony, in which you take refuge in what are known as the three jewels: the Buddha, the dharma, and the sangha (the community of Buddhist practitioners). Some people who take the refuge vow wonder afterwards if they made the right choice, so it’s important to consider seriously whether becoming a Buddhist is what you want to do with your life. Taking refuge is not a temporary situation. Once you take the refuge vow, it’s supposed to last forever.

Taking refuge is about how we are going to lead our lives. We take refuge because we have looked everywhere for a place we could be content, where we could reduce our anxiety. But when we looked at our world, we realized that there is no place for us to find harmony, or to understand the nature of things.

We take refuge in the Buddha because we are taking the same journey as he did. The Buddha lived in a palace and had good food and drink. If there had been movies then, he would have watched them all. He did everything there was to do, yet he realized that something was still not quite right. So like the Buddha, we ask, “Where is our life taking us?” and, like the Buddha, we look inside to understand the mind.

When we take refuge in the Buddha, we take the Buddha as an example. The Buddha is not a god—this is not a theistic situation where Buddha is better and we are worse, or he is the boss and we are the servants. In fact, Buddha is us. We are Buddha, but we have not yet realized our full buddhahood.

The Buddha realized that there is really no self. When he looked at the self, that self we hang on to so tightly, he realized that it does not really exist. From a greater point of view, he not only saw beyond personal ego, he also overcame the notion of external phenomena altogether. The Buddha realized the egolessness of both self and other. He actually overcame the whole world of duality—samsara and nirvana, existence and non-existence, eternalism and nihilism.

So we look at the Buddha with respect and appreciation for showing us how to live our life. When we take refuge in the Buddha, we take shelter from confusion, chaos and suffering. We are overcoming our discursiveness and our conflicting emotions. It is very personal. Nobody else can identify that thought for you; nobody else can deal with that emotion for you. You have to work it out for yourself.

When we talk about taking refuge in the Buddha, we mean the qualities of the Buddha that are inherent within us. The Buddha possesses wisdom, compassion and power: wisdom so we know what we are doing, compassion so we have a soft heart and care about others, and power so we can continue the journey. We call that buddhanature. We are taking refuge in our intrinsic enlightenment.

This leads us to the dharma, which is the second aspect of taking refuge. What’s important is not so much who the Buddha was but what he expressed—the truth, the dharma. The Buddha’s message that there is no self was “a fearless proclamation of the truth.”

When we begin to meditate, we discover that we’re always thinking about things such as who we know, where we’ve come from, what we’re going to do. We realize that our idea of who we are is all in relationship to other. We have created this individual identity in relationship to other.

So at a certain point, when our mind begins to relax and our thoughts begin to disappear, we may become a bit frightened. Our sense of boundary begins to dissolve. There is no one to talk to. There is no one there. We realize we’re just holding on to an idea of who we are; we are holding on to a conceptualization. In fact, everything we engage in is conceptualization. The process of meditation helps us realize the truth of the dharma. So can we be that fearless? Can we look at what is there—or what is not there?

When we take refuge in the dharma, we are not following some prescribed path. We really have to look inside our own mind, and the dharma helps us to do that. Truth is constant, so the dharma provides some stability in our life. The dharma acts as our protection; it protects our mind and it protects our heart.

Finally, we take refuge in the sangha, the people who are on the path with us. Those who are in the sangha are warriors, because they are trying to overcome samsara. Members of the sangha support one another and care for one another. They are not perfect, but they inspire us because they are people who want to deepen their practice of mindfulness, awareness and compassion. The sangha is also a container. When we practice together, the sangha helps our discipline. We realize that there are other people around who are going through the same thing. That gives us a feeling of encouragement.

We are talking about taking a special path. But this path has been traveled by great practitioners before us, and it is now up to us to travel it. We must understand this is completely possible; there is no reason at all that we cannot travel this path. Yes, we all have our own individual situations or karma—some of us tend to be a little bit more lazy, some of us tend to be more uptight. We all have various tendencies. But the truth remains the same. It is unchanging within us.

That is the beauty of the dharma: it is completely available. We don’t need any particular credentials in order to understand it. On the other hand, we do need to hear, meditate and contemplate. We do need to understand what we are doing. We do need to correct our misunderstandings.

Taking refuge does not mean that we take Buddha’s words as the unquestioned truth. We must question the words of the Buddha. We need to ask, “Is this real? Does this actually work? Does it make sense?” The Buddha didn’t say, “I am going to save you.” He said, “You have the ability to make your situation better. You have all the capabilities. It is up to you.” Ultimately, that is the truth in which we are taking refuge.

Sakyong Mipham Rinpoche is holder of the Buddhist and Shambhala lineages of his father, the late Chögyam Trungpa Rinpoche. In 1995 he was recognized as the incarnation of the great nineteenth-century Buddhist teacher Mipham Rinpoche.

Becoming a Buddhist, Sakyong Mipham Rinpoche, Shambhala Sun, September 2000.

Sin Evasión, Sin Problemas (por Pema Chödron)

Ya tenemos todo lo que necesitamos, así que no hay necesidad de superarse. Todas esas películas que nos acabamos creyendo —el miedo terrible a que somos malos y la esperanza de que somos buenos, las identidades a las que nos aferramos con tanto cariño, la rabia, los celos y las adicciones de todo tipo— nunca afectan nuestra riqueza fundamental. Son como nubes que temporalmente ocultan el sol, pero nuestro brillo y calidez están ya aquí mismo. Somos realmente así y solo nos separa un pestañeo del estado completamente despierto.

Vernos de esta manera es muy diferente de lo habitual. Desde esta perspectiva no necesitamos cambiar, pues podemos sentirnos tan desgraciados como queramos y seguiremos siendo, con todo, buenos candidatos para la iluminación, el despertar espiritual. Podemos sentirnos como la mayor piltrafa del mundo, pero esa sensación es nuestra riqueza, y no algo de lo que tengamos que deshacernos o que tengamos que superar. Todo ese material maloliente que tanto nos disgusta y desagrada profundamente tiene su parte de riqueza. Las cosas agradables —lo que nos encanta de nosotros mismos, lo que nos hace sentir cierto orgullo o inspiración — forman parte también de nuestra riqueza.

Con las prácticas que se presentan en este libro, podemos empezar exactamente donde estamos. Si alguien se siente enfadado, incapaz y necesitado, o deprimido, las prácticas que aquí se describen fueron pensadas para él, porque le alentarán a usar todas las cosas no deseadas de la vida como medios para despertar la compasión por sí mismo y por los demás. Estas prácticas nos muestran cómo aceptarnos, cómo relacionarnos directamente con el sufrimiento, cómo dejar de evadirnos de los aspectos dolorosos de nuestras vidas. Nos muestran cómo trabajar de corazón con la vida tal y como es.

Cuado escuchamos hablar acerca de la compasión, nos viene naturalmente a la mente trabajar con los demás, atender sus necesidades. La razón por la que a menudo no estamos disponibles para los demás —tanto si se trata de nuestro hijo, nuestra madre, alguien que nos insulta o alguien que nos da miedo— es que no estamos disponibles para nosotros mismos. Hay aspectos de nosotros mismos que nos resultan tan detestables que siempre que empiezan a aparecer nos evadimos.

Como nos evadimos, seguimos perdiendo la oportunidad de estar presente, de estar aquí y ahora. Nos seguimos perdiendo el momento en el que estamos. Pero cuando somos capaces de sentir el momento en el que estamos, descubrimos que es único, precioso y totalmente nuevo; nunca se repite. Uno puede apreciar y celebrar cada momento. No hay nada más sagrado, no hay nada más inmenso o absoluto. De hecho, ¡no hay nada más!

Solo en la medida en que hemos llegado a conocer nuestro propio dolor, solo en la medida en que nos hemos relacionado con él, seremos lo suficientemente valientes, intrépidos y guerreros como para estar dispuestos a sentir el dolor ajeno. En esa misma medida seremos capaces de tomar el dolor ajeno porque habremos descubierto que su dolor y el nuestro no son diferentes.

Sin embargo, para hacerlo, necesitamos toda la ayuda de que podamos disponer. Espero que este libro proporcione esa ayuda. Las herramientas que se ofrecerán son tres prácticas de apoyo:

  • La meditación sentada básica llamada meditación shámatha-vipáshyana.
  • La práctica de tomar y dar llamada tonglen.
  • La práctica de trabajar las máximas llamada los siete puntos del entrenamiento mental, o lojong.

Todas estas prácticas despiertan la confianza en que la sabiduría y la compasión que necesitamos ya están dentro de nosotros. Nos ayudan a conocernos: nuestras asperezas y nuestras suavidades, nuestra pasión, agresión, ignorancia y sabiduría. El motivo de que la gente haga daño a otra gente, la razón por la que el planeta está contaminado y a las personas y a los animales no les vaya tan bien hoy en día, es que las personas no se conocen ni se aman lo suficiente, no confían en sí mismas. La técnica de meditación sentada llamada shámatha-vipáshyana —”tranquilidad-lucidez”— es como una llave dorada que nos ayuda a conocernos.

LA MEDITACIÓN SHÁMATHA-VIPÁSHYANA

En la meditación shámatha-vipáshyana, nos sentamos derechos con las piernas cruzadas, los ojos abiertos y las manos reposando sobre los muslos. Después simplemente tomamos conciencia de nuestra exhalación. Se requiere precisión para estar presente con la exhalación. Por otro lado, es algo extremadamente relajado y suave. Decir “toma consciencia de la exhalación” es lo mismo que decir “permanece totalmente presente”, “permanece aquí y ahora con cualquier cosa que esté pasando”. Al estar conscientes de la exhalación, podemos también estar conscientes de otras cosas que ocurren, como los sonidos de la calle o la luz reflejada en las paredes. Estas cosas pueden atraer nuestra atención ligeramente, pero no necesariamente sacarnos de lo que estamos haciendo. Podemos seguir sentados aquí mismo, conscientes de la exhalación.

Sin embargo, estar con la respiración es solo una parte de la técnica. La otra parte son esos pensamientos que atraviesan continuamente nuestra mente, pues estamos ahí sentados hablándonos a nosotros mismos. La instrucción dice que cuando nos damos cuenta de que hemos estado pensando, lo rotulamos “pensamientos”. Es decir, cuando nuestra mente divaga, nos decimos a nosotros mismos “pensamientos”. Tanto si nuestros pensamientos son violentos, como si son apasionados o llenos de ignorancia y rechazo, tanto si los pensamientos son de preocupación y temor, como si son pensamientos espirituales, pensamientos gratificantes sobre lo bien que lo estamos haciendo, pensamientos reconfortantes o pensamientos que nos levantan el ánimo, sean cuales sean nuestros pensamientos, sin juicio ni severidad algunos, simplemente los rotulamos todos como “pensamientos”; y lo hacemos con honestidad y cariño.

La percepción de la respiración es ligera, pues solo un veinticinco por ciento de la atención está en ella. No nos aferramos a ella ni nos obsesionamos con ella. Nos estamos abriendo y permitiendo que el aliento se mezcle con el espacio de la habitación, dejando simplemente que el aliento salga al espacio. Después ocurre algo así como una pausa, una interrupción, hasta que se produce la siguiente exhalación. Mientras inspiramos puede haber una sensación de simple apertura y espera. Es como tocar el timbre de la puerta y esperar a que alguien responda. Después tocamos el timbre de nuevo y esperamos a que alguien responda. Tras lo cual es probable que la mente divague y que reconozcamos que estamos pensando otra vez, en ese momento se usa la técnica del rotulado.

Es importante ser fiel a la técnica. Si uno percibe que su rotulado tiene un tono áspero, negativo, como si estuviera diciendo “¡mierda!”, eso indica que se está mortificando. Entonces ha de rotular de nuevo y relajarse. No se trata de intentar abatir los pensamientos como si del tiro al plato se tratase. En su lugar, seamos cariñosos y usemos la parte de rotulado de la técnica para cultivar suavidad y compasión por nosotros mismos. Todo lo que surja en el ruedo de la meditación está bien. De lo que se trata es de verlo con honestidad y entablar amistad con ello.

Aunque nos avergüence y nos duela, dejar de escondernos de nosotros mismos nos sana, pues es curativo conocer todas nuestras artimañas, nuestros escondrijos y todas las maneras en que nos paralizamos, rechazamos, cerramos a cal y canto, criticamos a los demás y todas nuestras rarezas. Podemos reconocer todo eso con cierto sentido del humor y bondad. Conociéndonos a nosotros mismos, llegamos a conocer la condición humana en general. Todos nos enfrentamos a estas cosas. Todos estamos en el mismo barco. De modo que, cuando nos percatemos de que estamos hablando con nosotros mismos, etiquetémoslo “pensamientos” y démonos cuenta de nuestro tono de voz. Dejemos que este sea compasivo, cariñoso y lleno de humor. Estaremos entonces cambiando viejas tendencias estancadas que compartimos con toda la raza humana. La compasión por los demás comienza con la bondad hacia sí mismo.

LA PRÁCTICA DE LOJONG

La médula de este libro es la práctica y las enseñanzas de lojong. La práctica de lojong —o “entrenamiento mental”— consta de dos elementos: la práctica, que es la meditación tonglen, y la enseñanza, que viene en forma de máximas.

La idea fundamental del lojong es que podemos hacernos amigos de lo que rechazamos, de lo que vemos como “malo” en nosotros mismos y en los demás. Al mismo tiempo, podemos empezar a ser generosos con lo que valoramos, lo que vemos como “bueno”. Si empezamos a vivir de esta manera, algo en nosotros que puede haber estado oculto durante mucho tiempo empieza a manifestarse. Tradicionalmente, este “algo” se llama bodhichitta, o “corazón despierto”. Es algo que, aunque ya lo tenemos, por lo general no lo hemos descubierto todavía.

Es como si fuéramos pobres y estuviéramos sin hogar, hambrientos y pasando frío y, sin saberlo, justo bajo el suelo donde dormimos cada noche hubiera un caldero de oro. Ese oro es como el bodhichitta. Nuestra confusión y padecimiento tienen su origen en el desconocimiento de que el oro ya está aquí, y en el hecho de que siempre lo estamos buscando en otro lugar. Cuando hablamos acerca de la alegría, de la iluminación, del despertar o de despertar el bodhichitta, todo eso quiere decir que sabemos que el oro está aquí, y nos damos cuenta de que siempre ha sido así.

El mensaje fundamental de las enseñanzas del lojong es que, cuando hay dolor, podemos aprender a no perder las riendas y acercarnos a ese dolor. Podemos invertir la tendencia habitual que consiste en partir, en evadirse. Vayamos a contrapelo y no perdamos las riendas. El lojong nos presenta una actitud diferente hacia lo no deseado: si es doloroso, estamos dispuestos no solo a soportarlo, sino también a permitir que nos despierte el corazón y nos ablande. Aprendemos a abrazarlo.

Cuando una experiencia es agradable o placentera, normalmente queremos atraparla y prolongarla; tememos que llegue a su fin y no nos apetece compartirla. Sin embargo, cuando disfrutamos de lo que estamos experimentando, las enseñanzas del lojong nos animan a pensar en los demás y a desear que lo disfruten también. Compartamos la riqueza; seamos generosos con nuestra alegría; demos lo que más queremos. Compartamos nuestros descubrimientos y lo que nos produce placer. En lugar de temer que se nos escapen y aferrarnos a ellos, compartámoslos.

Mediante la práctica de lojong llegamos a percibir cómo permitir que nuestra experiencia, tanto si es dolorosa como placentera, sea como es sin intentar manipularla, apartarla o aferrarse a ella. Los aspectos placenteros y los aspectos dolorosos de la experiencia humana se convierten en la clave para despertar el bodhichitta.

Hay un dicho que es el principio subyacente de la práctica de tonglen y del trabajo con las máximas: Ganancia y victoria para los demás, pérdida y derrota para mí. La palabra tibetana para orgullo o arrogancia es nga-gyal, que se traduce literalmente como “yo-victorioso”. Yo en primer lugar; ego. Esa clase de “yo-victorioso” es la causa de todo sufrimiento.

Lo que viene a decir este pequeño dicho es, en esencia, que palabras como “victoria” y “derrota” están totalmente entretejidas con la manera en que nos protegemos, en que custodiamos nuestros corazones. Nuestra sensación de victoria significa simplemente que hemos custodiado nuestro corazón lo suficiente como para que nada pueda tocarlo, y entonces pensamos que hemos ganado la guerra. La armadura que rodea nuestro punto débil, nuestro corazón herido, está ahora más fortificada y nuestro mundo se ha empequeñecido. Es posible que nada nos llegue a asustar durante toda una semana, pero nuestro valor se debilita y nuestro sentimiento de cariño hacia los demás se está apagando completamente. ¿Hemos ganado realmente la guerra?

Por otro lado, nuestra sensación de derrota indica que algo nos llegó. Algo tocó nuestro punto débil, esta vulnerabilidad que hemos mantenido blindada desde hace siglos. Quizá fue solo el contacto de una mariposa, pero nunca antes nos habían tocado ahí. Fue tan tierno. Como nunca habíamos sentido esto, salimos ahora a comprar candados, una armadura y pistolas para no sentirlo otra vez. Nos vale cualquier cosa: siete pares de botas que encajan unas dentro de otras para que no tengamos que sentir el terreno, doce máscaras para que nadie pueda ver nuestra verdadera cara, diecinueve armaduras completas para que nada pueda tocar nuestra piel, y menos aún nuestro corazón.

Estas palabras, “derrota” y “victoria”, tienen mucho que ver con la manera en que permanecemos encadenados. No saber que poseemos una riqueza ilimitada es la causa real de la confusión, y la confusión se agudiza cada vez que nos creemos esta lógica de que si me tocas, he perdido, y si me las arreglo para acorazarme y no ser tocado, he ganado.

Darnos cuenta de nuestra riqueza acabaría con nuestro desconcierto y confusión. Pero la única manera de hacerlo es dejar que las cosas se desmoronen, y eso es precisamente lo que más nos horroriza, es el colmo de la derrota. Y, sin embargo, dejar que las cosas se desmoronen es lo que dejaría entrar el aire fresco en este viejo y decaído sótano que es el corazón que tenemos.

Decir “pérdida y derrota para mí” no significa convertirse en masoquista: “Patéame la cabeza, tortúrame y, querido Dios, que nunca sea yo feliz”. Lo que significa es que podemos abrir nuestro corazón y mente y conocer qué se siente en la derrota.

Sientes que eres demasiado baja, tienes indigestión y te ves gordita y muy estúpida. Te dices a ti misma: “Nadie me quiere, siempre me dejan sola. No tengo dientes, mi pelo está llenándose de canas y mi piel de manchas. Estoy sollozando”. Todo ello encaja dentro de la derrota, la derrota del ego. Siempre estamos queriendo ser quienes no somos. Sin embargo, no podremos conectar nunca con nuestra riqueza fundamental mientras sigamos tragándonos ese despliegue publicitario que nos dice que tenemos que ser otra persona, que tenemos que oler diferente o tener un aspecto distinto.

Por otro lado, cuando decimos “la victoria para los demás”, en vez de querer mantenerla, estamos compartiendo los aspectos agradables de nuestra vida. De hecho, has perdido algo de peso. En realidad te gusta mirarte en el espejo. De pronto sientes que tienes una voz agradable. Alguien se enamora de ti o tú te enamoras de alguien. O quizá cambia la estación del año y eso te conmueve, comienzas a darte cuenta de la nieve o de la manera en que se mecen los árboles con el viento. Con cualquier cosa que deseemos, comenzamos a sentir que queremos compartirla, en vez de tacañería o temor a perderla.

Es posible que las máximas supongan un desafío para nosotros. Dicen cosas como No seas envidioso y uno se pregunta cómo es que lo saben; o bien Sé agradecido con todos y uno se pregunta cómo hacerlo o por qué molestarse. Algunas máximas, tales como Medita siempre en aquello que provoca resentimiento, nos exhortan a trascender el sentido común. Estas máximas no siempre son el tipo de cosas que uno desearía escuchar, pero si las trabajamos se convertirán en nuestra respiración, nuestra visión, nuestro primer pensamiento. Se convertirán en los olores que olemos y en los sonidos que escuchamos. Podemos dejar que impregnen todo nuestro ser. De eso se trata. Estas máximas no son teóricas ni abstractas. Se refieren exactamente a lo que somos y a lo que nos está pasando. Son totalmente relevantes en lo concerniente a la manera en que experimentamos las cosas y en que nos relacionamos con lo que ocurre en nuestras vidas. Se refieren a nuestra relación con el dolor, el miedo, el placer y la alegría, así como a la manera en que esas cosas pueden transformarnos totalmente, de pies a cabeza. Cuando trabajamos las máximas, la vida cotidiana se convierte en la senda del despertar.

Extraido de “Empieza Donde Estas”
Publicado por Editorial Imagina.
Traducido por Traducción de Alfonso Taboada y Magali Meneses.

Siete cualidades para cultivar a diario (por Sakyong Mipham Rinpoche )

Siempre estamos meditando – constantemente colocamos nuestra mente en un objeto y nos familiarizamos con él. Pero ¿estamos también acostumbrándonos a las cosas que nos hacen avanzar en el camino?

Nuestra cultura moderna no nos anima a despertar, y sin un sentido de fortaleza interior, nos dejamos fácilmente invadir por las dificultades que nos rodean. Si no orientamos nuestra jornada hacia el crecimiento espiritual, nos invaden las prisas de la vida, alimentadas por nuestros patrones habituales. Mientras que algunos patrones habituales son fuentes de inspiración, otros simplemente nos agotan. La meditación nos enseña a darnos cuenta de estos patrones, que crean un tejido, una entidad que llamamos “yo”.
Cuando despertamos por la mañana, nuestra primera meditación a menudo es “¿Y yo qué?” Podemos aflojar este patrón estableciendo otro tipo de perspectiva. En vez de “¿Qué tengo que hacer hoy?”, o “¿conseguiré algún día dormir lo suficiente?” podemos preguntarnos, “¿Cómo puedo usar este día para dejar que el dharma cambie mis pensamientos, palabras y acciones? ¿Qué cualidades positivas debo cultivar?”

Llevar esta perspectiva al cojín enriquecerá nuestra meditación de la mañana. Y no importa cómo de bien haya ido nuestra meditación, entrar en nuestra vida diaria nos supone un cisma: “He acabado mi práctica y ahora tengo que ir a trabajar” Es un dilema insidioso que baja nuestra energía y dificulta nuestro crecimiento. Pensar que la práctica termina cuando dejamos la casa debilita nuestra capacidad para involucrarnos de todo corazón con el mundo exterior.

¿Así que, cómo podemos mantener una perspectiva dhármica a lo largo del día? Viendo el día como nuestra vida y la vida como nuestro camino, aprendemos a considerar todo lo que sale a nuestro encuentro como una oportunidad para practicar. Hay siete facetas de nuestra mente despierta que podemos cultivar de modo consciente para mejorar la cualidad de camino que tiene nuestra vida.

La primera es ausencia de ego. Para crecer, debemos estar dispuestos a ceder territorio. Podemos estar buscando fervientemente al maestro, a las enseñanzas o situaciones que encajan en nuestra zona de confort, pero el camino no se va a mostrar en nuestros propios términos. ¿Estamos preparados para abandonar nuestros patrones habituales -soltar el apoyo de conceptos, opiniones y comodidades? Para progresar debemos desear un cambio.

El gran santo tibetano Milarepa decía que para ceder el territorio, debemos entender la impermanencia. Si no entendemos la impermanencia, no tenemos un sentido de inmediatez. Y sin sentido de inmediatez permanecemos bajo la influencia de la ilusión prolongada de que somos eternos. En otras palabras, nos volvemos muy confortables con nuestros hábitos. Nuestra práctica es perezosa y nuestra mente se vuelve espesa. Así que cada día necesitamos cultivar el deseo de abandonar los patrones habituales que envuelven nuestra experiencia.

El segundo elemento para despertar es la fe. La palabra “fe” a menudo tiene un sentido de que aunque no estemos realmente seguros sobre algo, lo creemos igualmente. La fe de la que hablamos aquí se basa en saber lo que estamos haciendo, no en esperar algo magnífico. Es como si hemos comprobado nuestra barca buscando agujeros y no hemos encontrado ninguno, así que nos ponemos a navegar con anhelo de estar completamente involucrados en la práctica porque estamos seguros de que las enseñanzas van a funcionar. El ingrediente activo de nuestro anhelo se manifiesta como fortaleza y compasión.

Hay tres tipos de fe. La primera es la fe de la inspiración. Al ver un maestro, oír el dharma, o visitar un centro de meditación, nos sentimos inmediatamente inspirados. La fe surge de repente como un impacto muy poderoso. Engancha nuestra mente y nos entusiasmamos con ella. Simplemente sabemos que ha ocurrido.

Pero este tipo de fe no es sostenible. Debemos acompañar nuestra inspiración con curiosidad, de la que surge el segundo tipo de fe, el entendimiento. Nos preguntamos: “¿Qué es lo que ha hecho a esta persona ser como es? ¿Porqué este lugar es tan poderoso?” A no ser que investiguemos nuestra inspiración, perderemos nuestra motivación para practicar. Así que nos entra la curiosidad -leyendo, estudiando y oyendo el dharma. Así es como aumentamos nuestro entendimiento, que nos lleva a un tipo de fe más profundo porque sabemos por qué nos sentimos inspirados en el primer instante.

El tercer tipo de fe es el continuar. Nos hemos impresionado, luego hemos sentido curiosidad, y luego pensamos: “Yo también quiero ser así, voy a continuar ese camino” Los tres tipos de fe producen de modo natural una potente fuerza impulsora, combinando fuerza interior y compasión.

Deseando ceder, teniendo confianza, y anhelando avanzar, ahora necesitamos atrevernos. ¿Atrevernos a qué? Nos atrevemos a saltar de nuestras tendencias habituales samsáricas hacia otras más dhármicas. Cuando nos vemos caer en la meditación del “yo”, salimos de esta alucinación y con valor saltamos a un espacio más abierto. Esto puede ser algo tan sencillo como ceder nuestro puesto en una cola a alguien con prisas.

Si nos atrevemos a salir de la pereza de un salto, nos podemos volver ligeramente agresivos, así que también cultivamos la amabilidad. Esto significa disminuir la velocidad de manera que sincronicemos la intención con la palabra y la acción. La intención es usar cada día como camino espiritual. ¿Qué es el camino? Es un lugar para crecer. Con amabilidad, damos espacio y calidez para crecer, pero no forzamos el progreso -ni el nuestro ni el de nadie. Si no tenemos prisas con la mente, tenemos la paciencia de que las cosas de desplieguen de un modo natural.

Si nos volvemos demasiado amables, podemos hacernos flojos, débiles. Así que la siguiente es la valentía, la intrepidez. En cuanto a cómo nos involucramos con la vida, hemos dejado de dudar de nosotros mismos porque ya no tenemos miedo de nuestra mente.
Lo podemos mirar al revés. Aunque encontremos obstáculos, nos movemos hacia delante con firmeza: no tenemos miedo de ceder territorio o dar el salto. La valentía tiene un elemento decisivo, además: en algún momento podemos responder a las situaciones con un simple “sí” o “no” -los “quizás” los dejamos aparte.

Con la valentía viene la conciencia del darse cuenta. No seguimos atados a nuestros patrones habituales, no usamos la esperanza y el miedo para manipular el entorno. Nos damos cuenta de lo que pasa en nuestra vida. Tenemos más energía porque no nos preocupa intentar mantener el concepto del “yo” y su polaridad. Nuestra práctica se vuelve más tridimensional.

La última de la lista es el sentido del humor. No he conocido ningún gran practicante que no tenga un gran sentido del humor. Es un signo de flexibilidad e inteligencia. ¿Alguien quiere ser un practicante pesado, frunciendo el ceño mientras trata de empujar la realización? Con una mirada dhármica podemos ver las cosas con ligereza porque estamos conectados con nuestra integridad, con nuestro ser.

Cada mañana podemos escoger uno de estos elementos como contemplación y practicar. A lo largo del día, nos podemos entrenar en traer nuestra mente a la ‘ausencia de ego’, a la ‘fe’ o a la ‘amabilidad’ -primero como palabras, luego como acciones. A la noche, podemos dedicar un momento antes de irnos a dormir y reflexionar sobre lo que ha ocurrido “¿Cómo empleé mi día para nutrir mi mente y mi corazón?”

Entrenarnos para incrementar nuestras tendencias habituales dhármicas es una fuerte perpetua de inspiración y fortaleza que proporciona un marco para la toma de decisiones a cualquier nivel. Es de esta manera que conseguimos pensar siempre hacia delante, nos volvemos gente visionaria que usa cada situación como una oportunidad para enlazar lo trascendente con lo práctico y viceversa.

Seven Qualities to Cultivate Every Day (by Sakyong Mipham Rinpoche)

We are always meditating—constantly placing our minds on an object and becoming familiar with it. But are we getting used to things that will take us forward on the path?

Our modern culture does not encourage awakening, and without a sense of inner strength, we are easily invaded by the difficulties around us. If we don’t orient our day toward spiritual growth, the speed of our life takes over, fueled by habitual patterns. While some habitual patterns are a source of inspiration, others just drain our energy. Meditation trains us to notice these patterns, which create the fabric of the entity known as “me.”

When we wake up in the morning, our first meditation is often “What about me?” We can loosen this pattern by setting a different kind of view. Instead of “What do I have to do today?” or “Will I ever get enough sleep?” we can ask ourselves, “How can I use this day to let the dharma change my thoughts, words, and actions? What positive qualities shall I cultivate?”

Carrying this view to the cushion will enrich our morning meditation. Yet no matter how well our meditation goes, entering into everyday life presents a schism: “I finished my practice and now I have to go to work.” It’s an insidious dilemma that lowers our energy and hampers our growth. Thinking practice is over when we leave the house weakens our ability to engage wholeheartedly with the world outside.

So how do we carry a dharmic view into the day? By seeing the day as our life, and our life as the path, we learn to regard everything we meet as an opportunity to practice. There are seven facets of awakened mind that we can consciously cultivate to enhance the path-like texture of our life.

The first is egolessness. In order to grow, we must be willing to give up territory. We may look fervently for the teacher, teachings, or situation that fits into our comfort zone, but the path is not going to happen on our own terms. Are we prepared to abandon our habitual patterns—to give up the support of concepts, opinions, and comforts? To make progress, we need to be willing to change.

The great Tibetan saint Milarepa said that to give up territory, we have to understand impermanence. If we don’t understand impermanence, we don’t have a sense of immediacy. Without a sense of immediacy, we remain under the influence of the protracted illusion that we are eternal. In other words, we become very comfortable in our habits. Our practice is lazy and our mind tends to be thick. So every day we need to cultivate the willingness to give up the habitual patterns that warp our experience.

The second element to awaken is faith. The word “faith” often has the sense that even though we’re not really sure about something, we believe in it anyway. The faith we’re talking about here is based on knowing what we’re doing, not in hoping for the best. It’s as if we’ve checked our boat for holes and found none, so we set sail with a yearning to be completely engaged in practice because we’re certain that the teachings will work. The active ingredient of our yearning manifests as strength and compassion.

There are three kinds of faith. First is the faith of inspiration. Seeing a teacher, hearing the dharma, or visiting a meditation center, we feel an immediate inspiration. Faith suddenly arises as a very powerful hit. It hooks our mind and we become excited about it. We just know.

But that kind of faith is not sustainable. We must supplement our inspiration with curiosity, from which the second kind of faith arises, understanding. We ask ourselves, “What made that person that way? Why is this place so powerful?” Unless we investigate our inspiration, we will lose our motivation to practice. So we get curious—reading, studying, and hearing dharma. That’s how we increase our understanding, which leads to a deeper kind of faith because we know why we were inspired in the first place.

The third kind of faith is following through. Having been impressed, then curious, we now think, “ I want to be like that, so I will follow this through.” The three kinds of faith naturally sequence into a potent driving force, combining inner strength and compassion.

Being willing to give up, having trust, and yearning to go forward, we now need to be daring. But to do what? We dare to jump out of our samaric habitual tendencies into more dharmic ones. When we see ourselves falling into the “me” meditation, we emerge from our hallucination and courageously take a leap into a more open place. This can be as simple as giving up our place in line to someone in a hurry.

If we dare to jump out of laziness, we might become slightly aggressive, so we also cultivate gentleness. That means slowing down so that we synchronize our intention with our speech and action. Our intention is to use the day as a spiritual path. What is the path? It is a place to grow. With gentleness, we provide the space and warmth for growth, but we don’t force progress—our own or others’. If we’re not in a rush with our own mind, we have the patience to let things unfold naturally.

If we become too gentle, however, we might become feeble. So fearlessness comes next. In terms of how we engage in our life, we’re no longer second-guessing ourselves, because we’re not afraid of our mind. We can look at it head-on. Although we encounter obstacles, we steadfastly move forward; we’re not afraid of giving up territory or taking a leap. Fearlessness has a decisive element, too: at some point we can respond to a situation with a simple “yes” or “no”—the “maybes” go out the door.

With fearlessness comes awareness. No longer cloaked in habitual pattern, no longer using hope and fear to manipulate the environment, we are aware of what’s happening in our life. We have more energy because we’re not burdened by trying to maintain the concept and polarity of “me.” Our practice becomes more three-dimensional.

The last entry on this list is a sense of humor. I haven’t met any great practitioner who didn’t have a good sense of humor. It’s a sign of pliability and intelligence. Who wants to be a brow-heavy practitioner, squinting hard as we try to push out realization? With a dharmic eye, we’re able to see things with some levity because we’re connected to our wholesomeness.

Each morning we can choose one of these elements as a daily contemplation and practice. Throughout the day, we can train ourselves to bring the mind to “egolessness,” “faith,” or “gentleness”—as words, then actions. In the evening, we can take a moment before going to sleep and reflect on what happened: “How did I use this day to nurture my mind and heart?”

Training to increase our dharmic habitual tendencies is a perpetual source of inspiration and strength that provides a standard for decision-making at every level. It’s how we become perpetually forward-thinking, visionary people who can use every situation as an opportunity to cross over from the transcendent to the practical—and back.