Salud y Meditación (por Verónica Guzmán)

Salud y MeditaciónHoy día lo que nos convoca es una de las enfermedades que parece ser el signo de nuestros tiempos: el cáncer. Y el tema al que quiero referirme es al aporte de la meditación, ya sea en el proceso de recuperación del cáncer o en la posibilidad de vivirse esta enfermedad más sanamente, aunque suene paradojal.

Voy a empezar hablando de la meditación. En los últimos años con frecuencia leemos cada vez más investigaciones sobe el aporte de la práctica de meditación en los procesos de salud-enfermedad. Pero también la meditación se ha puesto de moda, desde un general malentendido sobre en qué consiste meditar.

Es frecuente escuchar a la gente decir que hizo un taller o un curso y que terminaron con una meditación. Si uno pregunta en qué consistía esa meditación, escuchará la descripción de un ejercicio de relajación. Y eso no es que tenga nada de malo, pero es relajación y no meditación.

Hemos hecho meditación sinónimo de relajación. Entendemos por relajación un estado de paz que podemos lograr al deshacernos de todo lo que nos incomoda, no nos gusta, nos aflige…….a la posibilidad de estar en paz….pero una paz entendida como ausencia de conflicto, como un espacio en el que no están presentes todas las dificultades de la vida cotidiana. Es la fantasía asociada a “poner la mente en blanco” como una posibilidad de descansar de esa chicharra interna o eterno comentarista que no nos da un segundo de tregua en nuestra vida cotidiana. Ese cúmulo de pensamientos constantes en los que anticipamos el futuro, generalmente con mucha angustia o repasamos y reeditamos el pasado, pero que no nos deja vivir el presente y que no sabemos cómo manejar.

La meditación, desde la tradición budista de la que surge, es exactamente lo opuesto a esa idea. Es la posibilidad de estar en paz porque somos capaces de incluir todas las dificultades de la vida cotidiana y de vivirlas de mejor manera, porque somos capaces de permanecer en paz incluso en medio de la adversidad, de manera más sana…..incluida la enfermedad.

En nuestra cultura occidental para poder conocer hemos dividido la realidad en fragmentos. Nuestro cuerpo físico lo ven los médicos, enfermeras, matronas; nuestra mente la tratan los psicólogos y psiquiatras; de nuestro ser social se preocupan los sociólogos y asistentes sociales; del espacio en el que vivimos se preocupan los urbanistas y arquitectos. Pero nuestro cuerpo/mente/ser social en un entorno es uno solo, que para estar sano necesita estar al menos sincronizado, estar en el mismo lugar en un momento determinado. Pensemos en nuestra vida cotidiana……..estamos sentados haciendo algo, estudiando, trabajando, leyendo o incluso viendo televisión y nuestra mente empieza a recordar que tiene que llamar a alguien por teléfono, y allá parte nuestro cuerpo al teléfono; volvemos a sentarnos y nuestra mente empieza a pensar que sería rico comer algo, y allá parte nuestro cuerpo al refrigerador; volvemos a sentarnos y se nos ocurre que sería tan rico ir al cine y qué películas estarán dando y nuestro cuerpo parte al computador a ver la cartelera de cines………y en eso nos llevamos el día entero, con el cuerpo corriendo detrás de todas las ocurrencias de la mente…..que es bien ocurrente! Y terminamos el día muy cansados!

La meditación consiste en hacer el giro opuesto, sentamos el cuerpo, en un cojín o una silla, y no se va a mover por un rato y lo que hacemos es traer la mente hacia donde está el cuerpo y los sincronizamos en el momento presente. Si lo pensamos por un segundo, al cuerpo no le queda más que estar en el presente…..menos mal! Cuando pensamos en que tenemos una “fantasía” es cuando sabemos que el cuerpo no nos puede seguir. Nadie dice que tiene una gran fantasía de ir al supermercado, porque el cuerpo puede hacerlo. Si por alguna razón no puede, se transforma en una fantasía.

Y ¿qué sentido tiene sincronizar el cuerpo y mente en el presente? Voy a decir una obviedad: el pasado ya pasó y no tiene vuelta; lo que ya dijimos o no dijimos, hicimos o no hicimos ya fue así. Y el futuro nunca llega, porque cuando llega es presente. Por eso, la única realidad real es lo que sucede en el presente. Alguien dijo alguna vez que la vida es aquello que ocurre mientras nosotros planificamos nuestra vida! El presente es ese momento fresco en donde nuestros sentidos huelen, escuchan, ven, tocan, gustan, si estamos presentes, siempre algo nuevo, algo que nos permite sentirnos vivos momento a momento………sobre todo si le tememos a ese futuro que anticipamos.

En la meditación entonces, lo que hacemos es aprender a relacionarnos con lo que está sucediendo en el presente, momento a momento. En ese sentido, es la posibilidad de estar en paz porque somos capaces de relacionarnos con lo que sucede en cualquier momento con apertura, claridad y calidez. Y estas son las cualidades naturales de nuestra mente que vamos develando a través de la práctica de meditación. Todos nosotros tenemos la capacidad natural de relacionarnos abiertamente con cualquier situación que surja, de poder acoger lo que sea que surja en nuestra experiencia, sea esta dolorosa o placentera. Somos capaces también de ver claramente lo que está pasando en la situación y lo que nos está pasando a nosotros en ella y de acoger eso amorosamente.
Aunque generalmente nuestra experiencia cotidiana es más bien de cerrazón, confusión y lucha, estas cualidades naturales las podemos ir develando a través de la práctica de meditación.

Todos tenemos la experiencia de vivirnos la enfermedad tratando de negarla o de luchar contra ella. Desde una simple gripe, en que una cosa es la gripe, tal como es y cómo nos sentimos cuando estamos agripados, y otra es todo lo que surge desde nuestra resistencia o lucha contra la gripe: nos carga estar con gripe, nos sentimos apestados, miserables, la rechazamos porque no queremos estar con gripe. Todos esos sentimientos cargan la gripe con mucho más sufrimiento que la gripe misma. Es obvio cuanto más pesada es esa lucha si no es una gripe, sino un cáncer. Nos sentimos confusos, con la sensación de qué es injusto, nos asustamos, enrabiamos y la cargamos de mucho sufrimiento. Aunque suene paradojal, podemos vivirnos la enfermedad sanamente o transformarla en una enorme fuente de sufrimiento. Hemos confundido en nuestra cultura aceptación con resignación. Nos movemos entre dos polos: luchar o resignarnos. Y hemos perdido de vista que la aceptación, entendida como el punto de partida de lo que realmente está sucediendo nos guste o no, es la posibilidad más real de hacer algo con eso que nos está pasando. No es posible saber claramente qué hacer con algo si estoy a la vez luchando con ello.

El dolor es parte inevitable de nuestra vida, el sufrimiento es opcional. El sufrimiento surge de la resistencia a lo que nos está pasando, surge de la resistencia a todo aquello que no nos gusta, de la resistencia al dolor; de la fantasía que algún día las cosas van a ser como quisiéramos y que van a poder permanecer así. Pero todos sabemos por experiencia directa que eso nunca es así, que cada vez que creemos que “ahora todo está bien”, algo pasa, las condiciones cambian, y estamos nuevamente sufriendo. Conocen a alguien que haya pasado por esta vida sin sufrir?

Voy a decir otra obviedad……….todos los seres humanos nacemos, envejecemos, enfermamos y morimos…….no hay nadie que se libre de eso, es parte de nuestra condición humana, en la que nos manifestamos a través de un cuerpo que tiene las características de cualquier cuerpo físico que se desgasta, se echa a perder y en algún momento muere. Es extraño, sin embargo, que siendo esa una obviedad, nos resistamos tanto a ello, generando parte importante del sufrimiento humano que compartimos. Constantemente tenemos la sensación más bien de que algo anda mal, en vez de considerarlo como parte del proceso natural de la vida, y eso nos hace sufrir.

Si el sufrir, o más bien el dolor, ya sea físico o psicológico, son parte de nuestra condición humana. ¿no será mejor aprender a relacionarnos con el dolor más que “enfrentarlo” o estar permanentemente luchando con él? Transformamos el dolor, físico o psicológico, en enemigos y desatamos una lucha. Pasamos parte importante de nuestros días y nuestra vida intentando que las cosas sean como quisiéramos que fueran, incluso si eso no es posible, y peleando con todo lo que no se acomoda a nuestro ideal. Tenemos la fantasía que seremos felices cuando podamos deshacernos de todo lo que no nos gusta o incomoda. De tanto querer quedarnos sólo con el placer y evitar el dolor, provocamos nosotros mismos nuestro sufrimiento.

Si pudiéramos relacionarnos con la enfermedad de forma abierta, clara y cálida, si pudiéramos aceptarla como parte de nuestro camino por esta vida y acogerla más amorosamente, probablemente podríamos aprender mucho de ella, transformarla en nuestra compañera de viaje, abrirle un espacio en nuestra vida, mirarla a los ojos y acogerla……….si no la transformamos en nuestra enemiga, nos podemos vivir cualquier enfermedad sanamente.

En este aprender a relacionarnos con el cáncer, en vez de luchar contra él, podemos estar abiertos a todos los sentimientos difíciles que aparezcan, las esperanzas y temores y podemos acoger todo eso. Pero además podemos estar abiertos a las nuevas oportunidades que se van abriendo, que sólo son posibles de reconocer cuando aceptamos la enfermedad y le damos un espacio emocional. Soltar la lucha nos permite descansar en un sentido profundo, nos permite permanecer sin resistencia, y ahí la vida se nos va apareciendo con toda su riqueza.

Es esta posibilidad la que nos permite la meditación, que es una herramienta, una práctica que entrenamos en el cojín para que se manifieste en nuestra vida cotidiana, permitiéndonos acoger cualquier cosa que surja en nuestra experiencia presente con apertura, claridad y calidez.

La felicidad se relaciona directamente con nuestra capacidad de apreciar lo que somos y lo que tenemos, más que con un objeto, persona o situación externa. Vivir en el presente nos permite valorar momento a momento lo que si tenemos: comida que podemos disfrutar, música que podemos escuchar, naturaleza con la que podemos maravillarnos día a día, cariños que podemos compartir, todas esas cotidianeidades que forman nuestra vida y que nos permiten sentir que mientras estemos vivos vale la pena disfrutarlos, independiente de si tenemos cáncer o no…….. somos algo más que un enfermo de cáncer, somos todavía un ser vivo despierto y eso lo podemos disfrutar!!

Verónica Guzmán (Psicóloga / Instructora de Meditación)
Octubre 28, 2009
Segunda semana chilena de lucha contra el cáncer

4 comentarios en “Salud y Meditación (por Verónica Guzmán)

  1. Robinson Valdés

    “aprender a relacionarnos con las cosas”, frase maravillosa y motivadora, estimada Veronica, desde aquellos talleres que nos hicistes en la clinica rayencura que te vengo siguiendo Maestra…espero que se encuentre bien y pese a que que llegue atrasado a todos los cursos que tenian para mayo, igual espero estar más atento para la proxima, lo que tu me enseñaste ,realmente me generaron una resonancia que me acompaña hasta el dia de hoy..y me dejaron una sed perenne de saber más , de estudiar más, de aproximarme más a mi mente, el famoso “caballo desbocado”, porque harta falta que me hace..espero poder inscribirme a tiempo para la proxima…saludos cariñosos maestra

  2. Pingback: ¿Cómo entrenar el escuchar? @ Conversaciones para la vida

  3. Mónica Robles

    Me interesa saber dónde puedo averiguar por cursos, talleres u otro, así como acceder a algún calendario de talleres para los próximos meses. Me interesa muchísimo el tema y quiero asistir a tus talleres.
    Un saludo,

  4. SONIA REYES

    Me detectaron cancer linfático, la Dra. María Eliza <irarrázabal de la FLP, me recomendó ubicarla a través del Instituto Mindfulness, ingresé a esa página no hay fono, dirección ni contacto. pero encontré esta página, yo medito, necesito saber como contactarla. El taller schambhala debe ser espectacular, espero información

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